• Producción: Luz Estrello
  • Guion y edición: Daniela Fontaine, Luz Estrello y Maytik Avirama
  • Diseño sonoro: Carlos Castañeda y Maytik Avirama
  • Grabación en campo: Luz Estrello
  • Portada: Daniela Fontaine
    Asesoría gráfica: Sebastián Giraldo
  • Investigación y Substack: Frida Chiu
  • Comunicaciones: Mariana Beltrán

En este décimo y último episodio de la tercera temporada de Radio Savia, le pedimos consejo a Yásnaya Elena Aguilar Gil, mujer mixe, lingüista y escritora, para preguntarnos cómo podemos organizar los cuidados y sostener la vida en común en tiempos de crisis.

Yásnaya nos comparte sus reflexiones sobre la importancia de la lengua como un portal para atravesar la crisis, y sobre la fiesta y el cuidado colectivo como bálsamos que mantienen viva la organización comunitaria. A través de sus palabras, nos acercamos a las relaciones entre lengua, territorio y comunidad, y a las prácticas que permiten encontrarnos, resolver conflictos y seguir construyendo colectivamente.

En esta conversación, la fiesta aparece como una parte fundamental de la organización comunitaria: los vínculos que se construyen para hacerla posible son también los que permiten responder colectivamente ante las dificultades. Yásnaya nos recuerda que, incluso en medio de los conflictos y el trabajo agotador, la alegría y el disfrute tienen un lugar importante en el cuidado de la vida.

Una invitación a reconocer la fuerza de la organización comunitaria, los cuidados colectivos y la alegría de estar vivix.


Transcripción

Yásnaya: Cuando me da mucho miedo, fantaseo con que hay una mujer del siglo 28 que toma una máquina del tiempo, y viene, y me dice: “¿Qué crees? Vengo del futuro. Te digo que seguimos existiendo, nuestras lenguas se siguen hablando. Contra toda evidencia, atravesamos la emergencia climática”. La gran pregunta es: ¿cómo lo logramos? La clave está en la organización minúscula, concreta y comunitaria que provee cuidados de vida. 

Cortina

Maytik: Vivimos en tiempos en los que hablar de una sola crisis no es suficiente para describir el presente. A menudo nos referimos a múltiples crisis que en su suma se acercan a la complejidad de los tiempos actuales. La crisis como concepto acarrea momentos de cambio, de inflexión y de dificultad, mismos que nos llevan a buscar respuestas, soluciones, maneras de cruzar la complejidad y salir bien libradas. En esta temporada, hemos escuchado que romper con la linealidad del tiempo, abrazar la rabia, pausar, sembrar y cosechar agua, resignificar nuestros residuos y dialogar con nuestros mayores son soluciones vivas que cuidan colectivamente el presente. 

Daniela: Este es el último episodio de la temporada 3 de Radio Savia.  Para cerrar le pedimos consejo a Yásnaya Elena Aguilar Gil, mujer mixe, lingüista y escritora. Yásnaya nos compartió sobre la importancia de la lengua como portal para atravesar la crisis, sobre la fiesta y el cuidado colectivo como bálsamos que aceitan y posibilitan la organización comunitaria y sobre la importancia de asombrarnos por el milagro que es la vida. 

Yásnaya: Mi nombre es Yásnaya Elena Aguilar Gil. Pertenezco al pueblo Mixe, es un pueblo indígena en la sierra norte de Oaxaca, en el sur de México. Bueno, donde yo vivo es una zona muy montañosa. Es una sierra, en la sierra norte, muy frío, de las partes más altas de la región. Cerca está el Cempoaltépetl, que es una montaña sagrada para nosotros. Me gusta pensar que formo parte de los arroyos, de la tierra, pues parte de ese territorio. Cuando nacemos ahí entierran nuestro ombligo.

Tenemos como la tierra concreta, la Tierra, la faz de la Tierra, la faz del planeta. Y sobre eso estamos sociedades que formamos parte de esa tierra y esas sociedades humanas nos relacionamos con esa tierra. Entonces, la relación que establecemos con ella por medio del lenguaje, de los rituales, de la manera cómo pensamos la Tierra; a eso es lo que le llamo Territorio. Esa relación se va a hacer de muchas, múltiples maneras. Y creo que a lo largo del planeta y de la historia, ha habido muchas posibilidades de relación con la tierra y por lo tanto se generan muchas nociones de territorio. Al fin y al cabo, la colonización fue la imposición de una noción de territorio sobre otra, pero la tierra era la misma. 

Maytik: Las palabras son semillas que se engarzan para contar historias. La fascinación que sentimos como humanidad por narrar y narrarnos ha estado presente en todas las culturas, juntándonos alrededor de un fuego, de una radio, en un foro, o frente una pantalla. Pero los relatos que nos contamos no se quedan en el aire, sino que tienen el poder de ordenar la realidad que habitamos, de moldear las formas de ver, sentir, estar y relacionarnos. Nos parece importante profundizar en los relatos que nos anclan en los patrones de la tierra y nos proveen aliento para navegar el presente.

Yásnaya: Pienso que las historias tienen consecuencias. O sea, los mitos de origen no  sólo son mitos de origen: ordenan el mundo y justifican la manera en la que se hacen o no las cosas. Por ejemplo, eh, una cosa muy importante para occidente, no siempre fue así, pero hay una división desde los mitos de origen, como la biblia, de la humanidad y del resto de la creación. Entonces, ahí hay una ruptura entre la tierra y la humanidad. Dios le da un mandato a Adán, no a Eva, no. Es Adán y le dice que tiene autoridad sobre todo lo demás. Entonces hay una división ahí y también esta división muy temprana entre naturaleza y cultura, entre naturaleza y civilización. 

Pensemos que la realidad es un cuerpo y que como personas somos parte de ese cuerpo, entonces hay una… un cercenamiento, un corte muy violento, conceptual, en el que tú separas y crees que la humanidad es diferente. Entonces, no solamente eso, sino que también jerarquizas a la naturaleza como algo que está debajo de la humanidad, de lo civilizado, de la cultura. O sea que toda la gloria de la técnica está en domar a esa naturaleza, usarla como recurso y no… y pensar que lo que le haces no va a afectarte. Hay una cosa ahí muy interesante: cómo se piensa que la humanidad no somos unos mamíferos más de los ecosistemas, sino que somos algo diferente. Eso es lo que se piensa en esa tradición. Pero además de que se piensa eso, siempre hay una discusión: ¿qué corresponde a la naturaleza y que corresponde a la civilización, lo civilizado, lo racional? ¿No? Todo lo que está más cerca a la naturaleza es sospechoso de ser salvaje, primitivo. La discusión en el fondo, de cuando con la colonización de si los pueblos indígenas teníamos o no alma, es una discusión sobre dónde colocarnos: del lado de la civilización o del lado de la naturaleza.

Por otro lado, en la tradición de pensamiento mixe, desde la parte lingüística ni siquiera puedo decir naturaleza, ¿sabes? Hay algo que sería como etnaruiñet, narañiet es como tierra, territorio, tierra. Y et, que es una palabra muy pequeña, es verbo y también sustantivo. Como verbo es el verbo existir. Y como sustantivo, podríamos traducirlo como “todo lo que es y lo que existe”. Y en todo lo que es y lo que existe, no hay una división entre… eh, pues la naturaleza y nosotros, o sea, es todo lo que es y lo que existe. 

Daniela: No es casualidad que las zonas más biodiversas del planeta también alberguen la mayor diversidad lingüística, tampoco es casual que sean históricamente las más amenazadas y las que actualmente más resienten la crisis climática. Es en la memoria de la lengua que residen también conocimientos ancestrales que han posibilitado la vida en los territorios al margen y en resistencia al sistema capitalista.  

Yásnaya: Una noción muy importante para los pueblos es el equilibrio, así de fundamental. Entonces yo me puse a pensar, y a ver mi propia lengua (y ahorita estoy viendo otras lenguas) cómo hay una palabra en mixe que es el Jotkujk’äjtën y jotkujk, que es la raíz de donde viene, significa etimológicamente… jotkujk es… Todas las emociones en mixe, emociones y muchas palabras se relacionan con las entrañas, entonces jot es entraña. Jotkujk, es tener la entraña derecha como en medio, como equilibrada, como “ni tan, tan, ni muy, muy”. Y entonces alguien que es jotkujk es diferente a alguien que es kumeeñ. El morfema “ku” indica abundancia. Entonces, si tú eres kutu’uk,  digamos que es que tienes muchos pollos; una autoridad es un kutunk tiene mucho trabajo; meeñ es dinero, y kumeeñ es a alguien que tiene mucho dinero. Pero kumeeñ y jotkujk son dos términos diferentes, porque tú puedes hacer tener mucho dinero y no estar jotkujk. Porque jotkujk es un poco más amplio, significa estar contento, pero también tener suficiente maíz, tener eh, suficiente para comer todo, pero también estar contento, o sea estar bien de la salud mental, y eso está en la raíz del equilibrio. 

Maytik: Existen narrativas que nos alejan de la tierra y de nosotros mismos, que nos separan de nuestros territorios y, con eso, de la posibilidad de encontrarnos para pensar soluciones juntas. La crisis climática no es abstracta: se vive en desplazamientos forzados, en semillas nativas que se pierden, en el racionamiento del agua, en los incendios provocados. ¿Qué sensaciones emergen cuando recordamos que lo que le pasa a la tierra nos pasa a nosotros? 

Yásnaya: Yo siempre hablo de esta gran paradoja que hay en la tradición occidental, porque, por un lado, aman la razón, o sea, la razón es una cosa muy importante. Y al mismo tiempo, la tradición que valora tanto la lógica y la razón está haciendo algo profundamente irracional, que es pretender crecer ad infinitum, cuando tu planeta es finito, o sea, no hay suficiente agua, no hay, o sea, no podemos. No, no, petróleo no es al infinito, es, es algo que se está acabando, los minerales también, etcétera. Entonces, eh, pues están haciendo algo profundamente irracional, una tradición que ama la razón sobre todas las cosas.

Es esta traición de pensamiento que además justifica la existencia de una concentración de riqueza absurda. Y sabemos que el 10% de la población más rica del planeta está generando más del 60% de los gases de efecto invernadero. Entonces está muy relacionado con la justicia social. Es el cáncer, fue crecer, crecer, crecer, sacar litio y sacar cada vez más petróleo, quemarlo y cada vez más, y más, y más, y más. Y eh, eso se opone a las tradiciones de equilibrio, Y además, las personas que más vamos a sufrir eso del mundo, somos las personas que menos hemos contribuido al problema.

Cualquier cosa que nos interese, o sea, si te interesa, no sé, la comunicación comunitaria, te interesa la emergencia climática. Si te interesan, las mujeres de la mayor parte de las personas afectadas, la mayoría vamos a hacer mujeres. Si te interesan los derechos de las infancias, por supuesto te interesa la emergencia climática. Todo tipo de activismo que hagas, todo tipo de preocupación que tengas, va a estar trastocado por esto.

Generalmente, a veces nos hacen creer que es la humanidad la que provocó esto y en realidad no es la humanidad. Es tremendamente injusto. Entonces, ahí se ve que esta crisis es producto, pues de un orden patriarcal, colonial y capitalista, o sea, son lo mismo, en realidad, esos tres grandes sistemas de opresión. La promesa de la emergencia climática no es vida. Este, te sirve en un plato muerte. O sea, eso es lo que nos está dando. Entonces, ante esas, esos procesos de muerte, pues están las tradiciones por la vida que están codificadas. Ahora, Occidente no siempre fue así, ¿no? Hay un proceso. Sabemos que el patriarcado es histórico, o sea que hay una creación histórica de eso y del colonialismo y del capitalismo. Y eso nos hace pensar que no tiene que ver con la maldad de la gente intrínsecamente, sino que se pueden desmontar y combatir, y que, pues no nos queda de otra que apostarle por la vida. Y creo que ahí los pueblos indígenas, pues tenemos una experiencia en este atravesar apocalipsis que nos proveyeron muerte.

Daniela: ¿Alguna vez han imaginado, cómo sería nuestro presente si en la escuela nos hubieran enseñado la historia de los procesos de resistencia a la colonia? ¿Qué emerge cuando le quitamos el foco a la opresión y lo ponemos en las estrategias de emancipación? Tal vez, nuestro futuro será diferente si recordamos los saberes que nuestros pueblos han puesto históricamente en práctica para preservar la vida en los territorios. 

Yásnaya: Siempre pienso en este pasado, en… cuando me da mucho miedo la emergencia climática porque pienso, híjole, o sea, te da eco ansiedad, ¿no? Y cuando pienso en no lo vamos a lograr. También pienso en que (y esta es una historia que siempre me gusta contar) y es que, aquí en Oaxaca, estaba gobernada en por alcaldías mayores. Y las alcaldías mayores tenían españoles como cabezas, como alcaldes. Y la situación era muy terrible, ¿no? O sea, la gente estaba harta porque después de todas estas epidemias, guerras y demás, eh, estos alcaldes mayores exigían una carga de tributos que hacía que las comunidades se quedaran sin maíz, sin comida, que murieran de hambre. Este, solicitaban trabajos forzados a las cabeceras de alcaldías… una presión brutal que ya no se soportó. Y en 1660 pues hubo rebeliones, ¿no? Una empezó en Tehuantepec en donde mataron al alcalde mayor. Después otra en la alcaldía de Nejapa, casi medio Oaxaca se rebeló contra el orden español, y en los juicios reportan que uno de los gritos o los lemas de esos levantamientos era “ ni dios, ni rey, ni tributo”. Y aparte se invitaba al autogobierno. O sea, decían, vamos a expulsar a los españoles y aquí va a ser autogobierno. Entonces, bueno, hay levantamientos, una rebelión, que siempre ha habido, ¿no? Desde el día uno de la colonización, hasta el 94 en México con el levantamiento zapatista, rebeliones armadas ha habido.

Y entonces hay casi un año en donde no hay orden colonial. O sea, se suspende el gobierno colonial. Es algo que yo no sabía. Cuando me enteré, me impactó porque yo dije, ¿o sea, un año, casi un año? ¡Eso fue la fiesta! O sea, la gente se autogobernada, etcétera. Y después vino una represión terrible, ¿no? O sea, muchas mujeres, de hecho, encabezaron la rebelión. Entonces, yo pienso en que: regresa el orden colonial, a muchos los mandan a trabajos forzados, otros les cortan la mano como un castigo ejemplar, a las mujeres les cortan el pelo, por ejemplo, eso es muy interesante. Y pienso que eso debió haber sido tan triste. O sea, imagínate después de haberse organizado para expulsar a los españoles, después de venir de hambruna, de que tus hijos se mueren de hambre, literalmente, eh, y que regresó la represión con todo, después de un año, de casi un año de que… ¿no? Y entonces, yo pienso, a veces, que me meto en una máquina del tiempo. Y entonces me regreso a ese momento, y llego, y veo a una mujer mixe y le digo: “Oye, ¿qué crees? Yo vengo del siglo XXI, nuestras comunidades todavía existen, hablamos, hablo la lengua mixe, igual que tú”.  Y probablemente ella me hubiera dicho “no te creo, eso es imposible, ¿no ves la devastación?” Y yo decirle: “No, pero sí, vengo del siglo XXI, y soy una mujer mixe, y lo logramos, contra toda expectativa, lo logramos. Y eso fue gracias a estas estructuras comunitarias. Y eso nos permitió, contra toda evidencia, en contextos muy duros, mantener la vida”. Por lo tanto, yo por eso creo que es muy importante organizarse, porque viene algo muy terrible que es la emergencia climática. Y si tenemos una oportunidad, esa oportunidad la da la organización colectiva.

Durante la colonización, en esos periodos de conquista, entre hambrunas, guerras, trabajo forzado y epidemias, 9 de cada 10 personas nativas murió. Por lo tanto, quienes existimos ahorita de pueblos indígenas somos el 10% que sobrevivió en condiciones terribles, ¿que era lo más obvio? Pues que hubiéramos desaparecido. Entonces yo creo que en los contextos donde históricamente hay ausencia de estado y hay ausencia de mercado, nos queda muy claro que la única manera es, es el, lo colectivo. 

Con todo el mundo hecho ese desecho, pues nadie hubiera apostado a que en el siglo XXI estuviéramos aquí. Y lo logramos. La gran pregunta es, ¿cómo lo logramos? Y la clave está en la organización minúscula, concreta y comunitaria que provee cuidados de vida.

Tu bien individual, depende de tu bien colectivo. Como estamos hechos de la misma materia del resto del universo, pues somos universo que se piensa a sí mismo. Y ese breve espacio que dura, es muy breve. Somos un hachazo de luz que dura muy poco. 

Daniela: Toda comunidad organizada atraviesa conflictos, dolores, heridas, que muchas veces terminan por romper los tejidos por dentro y debilitar la apuesta colectiva. ¿Qué pasa si nos acercamos al conflicto como si fuera una grieta por donde entra luz y por fin podemos ver aquello que no estábamos viendo?  

Yasnaya: Primero, yo quisiera decir que mi comunidad, pues no está en una isla en donde no sucedió la colonización. Obviamente hay tensiones generadas porque, pues el colonialismo, como ya lo ha dicho Aura Cumes, es patriarcal. Entonces mi comunidad pues tiene esas tensiones, obviamente. Cómo se desarrolla y se instala ese tipo de patriarcado en nuestras comunidades es una cosa bien interesante. Generalmente se le ve como si fuera algo intrínseco a nuestra cultura. Eso es muy chistoso. O sea como que piensan que es “la costumbre y la tradición”. Y cuando te das cuenta que dices “oye, o sea, no es costumbre y tradición que las mujeres no participen de las asambleas”. Hay un establecimiento del patriarcado en nuestras comunidades, pero también sobreviven al mismo tiempo en resistencia, las otras lógicas. Y para mí, tiene que ver, y que están muy presentes en el ejercicio de la autoridad y el cuidado colectivo, el cuidado de la tierra, el cuidado de, por ejemplo, cuando sucede algo, ¿no? Una desgracia, cómo nos organizamos para ese cuidado. Eh, que tienen que ver con el cuidado de la fiesta, etcétera, o sea, el cuidado como el centro de las prácticas políticas. Eh, y creo que, a diferencia de cierto feminismo que va de la idea de empoderar a las mujeres, creo que hay que desempoderar al mundo y más bien desempoderar a los varones y que participen más bien de la política de cuidados, que es la política que hace posible la vida. O sea, sin los cuidados, pues nadie sobrevive, ¿no?

O sea, de entrada, como, cuando nacemos, necesitamos un montón de cuidados, la gente mayor necesita cuidados. Entonces, el ejercicio de la autoridad ligada a ese cuidado, o sea: limpiar las fuentes de agua, abrir las carreteras, cuidar los caminos, hacer que suceda la fiesta. Todo eso es cuidado. O sea, porque eso lo mandata a la asamblea, ¿no? No es un ejercicio de la autoridad, “del poder de la autoridad”. Entonces, creo que esa lógica tiene que ver con la relación también con el territorio que tiene que… se le pide permiso; o sea, todos estos rituales que para mucha gente es solo pensamiento mágico, en realidad son la clave de otro tipo de relación con la tierra que va sobre el cuidado, ¿no? Como dejarla descansar, por ejemplo. Y creo que ahí está la clave contra la emergencia climática, que es volver a los cuidados de la tierra, de nuestra relación, eh, de nuestro cuerpo, y cómo nos oprime el sistema capitalista hasta dejarnos exhaustos. 

Maytik: Somos logros colectivos: la suma de manos que nos sostienen y  cuidan cotidianamente. Nos han querido imponer el mito de la individualidad y la autosuficiencia, sembrando la creencia de que las crisis hay que resolverlas en soledad. En medio de la ansiedad y el aislamiento que esto genera se nos puede olvidar que el camino siempre fue acompañado. 

Yásnaya: Regresé a mi comunidad después de ir a la universidad. Y eso fue todo un viaje también como de pensarme, y ver. Cuando llegué a mi comunidad como que, claro, venía de la universidad, quería hacer muchas cosas. Y claro, cuando te vuelves a insertar en el sistema comunitario y te dan cargos, no sé, que tienen que ver con la iglesia, este, que dices “esto no, yo no fui a estudiar para estar aquí, este, bordándole chaquira al traje de los santos”. Yo recuerdo que estaba con unas señoras, en una cofradía tal cual, ahí arreglando la ropa del santo. Y yo decía como que, “pues yo no regresé para esto, ¿no?” O sea, porque tienes mucha soberbia. Y yo no entendía por qué estaba haciendo algo así. Pero bueno, hubo unos deslaves, y las primeras personas que estaban listas para responder eran ellas, porque ellas ya tenían una red colectiva que estaba en torno de una cofradía de un santo, pero en realidad aceitaba una estructura comunitaria que es la que primero responde, que ya tiene una cocina, que puede organizarse para canalizar la ayuda que llega. 

Daniela: Encontrarnos, escucharnos, atestiguarnos, son actos y gestos que nos recuerdan que hay maneras de atravesar la vida juntas y que es importante generar estructuras que sostengan nuestras colectividades más allá de la institucionalidad. 

Yásnaya: Entonces me di cuenta que en realidad eso de estar haciendo, cosiendo algo, en realidad lo que mantienes aceitada es una estructura colectiva. Es importante porque toda organización colectiva es política. A veces es en torno de un santo. A veces es que organizas, no sé, las cascaritas de fútbol, como decimos, o sea, torneos callejeros de fútbol que no vas a pedirle al estado que te lo organice, pero lo organizas; y, pero mantienes un vínculo en torno del fútbol que si algo sucede, ese vínculo ya está funcionando para, para responder a la vida. Y ahí me di cuenta que muchas de estas estructuras que, con la colonización, pues fueron impuestas, pero luego resignificadas también, estaban cuidando otra cosa. Y algo que tienen los cuidados es que son repetitivos, y son un poco aburridos, a veces. O sea, es: vamos a volver a ir a limpiar el manantial, vamos a hacerte tequio de limpieza, vamos… O sea, es así, no, no hay manera, te conjura al héroe. ¿Qué es lo que aceita en nuestro caso? Es la fiesta, porque todos los elementos que hacen posible la fiesta son los que hacen posible, por ejemplo, resolver conflictos. 

Por eso las fiestas son tan importantes para nosotros porque aceita y dices: ¡Vale la pena todo, todo! Este y estar hasta las 12 de la noche en una asamblea, porque tienes esta, esta alegría colectiva. Si bien hay personas que protagonizan la fiesta, pero es una red, nunca es una sola persona, y que se redistribuye el excedente. Tú podrías tener todo lo más caro, pero si tú nunca diste nada por tu comunidad. O sea, el orgullo la satisfacción, la alegría que te da que tu, tu comunidad reconozca que hiciste algo para todos… es algo que es… incluso en la población migrante, sigue tan presente, que a mí me impresiona mucho. Y por eso me parece que, que la fiesta es muy importante. Y además porque podrás ser el más rico del pueblo, y te habrás podido pelear en la asamblea de que hay personas que se matarían si pudieran, porque no es que sea un asunto romantizado de que todos nos llevamos bien. Pero pues ni modo, te topas con él en el baile, ¿porque ni modo que no vayas, o sea? Te negarías un disfrute que no… que te exiliaría, pues mejor no vivas en el pueblo. Y todos queremos ir y bailar y estar en esa alegría, esa energía colectiva que se construye, y que entonces, pues si estará ahí el que te cae el mal, pero pues no es su fiesta, tampoco la tuya, es colectiva y puedes ir. Y también baja las tensiones, ¿no? Igual es muy duro porque sí, la estructura comunitaria y el trabajo colectivo en, sobre todo en cuestiones de… en contextos colonialistas y de opresión, es bien duro. Es duro y es amargo. Sin la fiesta la verdad que no sé si sobreviviría, porque igual ya todos nos hubiéramos ido, ¿no? Porque hay que ponerse de acuerdo en contextos muy duros. A veces no es nada agradable, el trabajo es extenuante… pero los frutos de eso son muy dulces. Y dices, por eso vale la pena, ¿no? O sea, aquí el disfrute no va a depender del dinero, sino del trabajo colectivo.

Maytik: Le pedimos a Yásnaya que nos compartiera un mensaje para todas aquellas personas y comunidades que guardianan la vida y sus territorios. 

Yásnaya: Es como, eh, volver a relacionarnos con la vida, ¿no? La alegría de la vida, no perderla en este contexto, porque si no estamos replicando las políticas de muerte, y desolación, y de tristeza; y que eso se puede hacer en la ayuda colectiva. Sé que no siempre es fácil, o sea, yo igual hablo desde un proceso privilegiado, ¿no? Porque tengo, vivo en un pueblo que tiene cientos de años de organizarse así, ya lo tiene súper, incluso naturalizado, y yo crecí en ese contexto. Pero también me ha tocado estar en la ciudad y ver cómo surgen esos procesos. Claro, entre más clase media y más acostumbrado estés a que sea el dinero o el estado el que te resuelva, he visto que hay más problemas: la gente se pelea, deshacer luego la asamblea y ya no se hace, porque pues tu bienestar individual parece no depender de eso. Pero creo que cada vez va a ser más claro que sí, que hay que empezar a entrenar ese músculo colectivo. Entonces, también sé que hay procesos de una violencia extrema genocida, en donde justamente le apuestan a aplastar toda posibilidad de organización colectiva. O sea, ¿cómo le podemos pedir a las mujeres de Gaza como “organicénse colectivamente”, cuando estás sin comida, no? O sea, y que aun así, ¿no? La respuesta seguramente allá está siendo colectiva. Y sé que no es fácil. Sé que en cada contexto y pues de hacerles esa mucha fuerza, y mucha conexión con esa vida para enfrentar lo que cada quien en su contexto está enfrentando. 

Daniela: Gracias a Yásnaya por este episodio portal para atravesar estos tiempos. Cerramos este canasto de la tercera temporada sabiendo que todo fin contiene un inicio en sí mismo. Que las lenguas y el lenguaje se acerque a nuestros corazones para encontrar las palabras justas que abran el camino para atender nuestros dolores y los de la tierra. Rezamos por nuestra capacidad de imaginar otras realidades para desmontar el monocultivo del pensamiento y fortalecer nuestros mundos posibles. 

Maytik: Agradecemos profundamente su escucha, sus compartires, su apañe. Intencionamos que Radio Savia les acompañe en sus andares y que estos relatos lleguen como aliento en el momento preciso. Esta temporada aprendimos a hacer equipo y queremos agradecer especialmente a Luz Estrello y Frida Chiu, con quienes cerramos este ciclo. Gracias  por toda su labor, resonancia y complicidad para escuchar y crear juntas. Seguimos, pronto les contaremos qué viene, les agradecemos un montón el apoyo con la difusión y nos escuchamos muy pronto. 

Daniela: El guión de este episodio fue editado por Daniela Fontaine, Luz Estrello y Maytik Avirama. El diseño sonoro es de Carlos Castañeda y Maytik Avirama.  Agradecemos al pueblo Murui, Amazonas, al  pueblo Nasa en Calderas Cauca,  a Inocencio y Rosalba Ramos en Tarabita, a las Cataoras tradicionales de Palenque de San Bacilio y a las Bandas tradicionales del pueblo Mixe.  El registro en campo estuvo a cargo de Luz Estrello. La portada fue realizada por Daniela Fontaine, con asesoría gráfica de Sebastián Giraldo. Gracias a la familia Jiménez Torres, de Santa María Tlahuitoltepec, por su apoyo en esta producción. En esta temporada contamos con la asesoría vocal de Gabriela Guraieb. Luz Estrello es la productora, Frida Chiu en el substack y la investigación. Mariana Beltran en comunicaciones y redes sociales. Gracias a todix por escuchar.


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *