• Producción y edición
    Daniela Fontaine
    Maytik Avirama
  • Diseño sonoro
    Carlos Castañeda
    Maytik Avirama
  • Producción sonora y composición
    Carlos Castañeda
  • Composición musical
    Mercurio Bossio
  • Identidad visual
    Daniela Fontaine
  • Transcripción
    Jessica Zalapa

Este es el tercer episodio de la temporada 2: Resonanacias de sanación y resistencia.

Recomendamos escucharlo con audífonos para poder sumergirse en la experiencia sonora.

En este episodio hablamos con Maria Rosario Chicunque, conocida como Charito, lideresa indigena de ASOMI, una asociación de mujeres indígenas dedicadas a la recuperación de la identidad cultural, el conocimiento y las prácticas tradicionales de 5 pueblos en la amazonia colombiana.

TRANSCRIPCIÓN

(Canto en Kamsá) 

Charito: Yo antes escuchaba voces de mujeres y empecé como a preguntarme y a preguntarle a la medicina que me explicaran por qué yo escuchaba esas voces. Entonces las peñas, las rocas empezaron a decirme «es que nosotros somos las mujeres indígenas no contactadas y queremos que ustedes que tienen mayor relación con lo exterior nos ayuden a hablar porque nos sentimos amenazadas, nuestra vida está en riesgo, nuestros niños están sufriendo por la invasión de nuestros territorios».Yo nunca me he sentado a conversar con las mujeres no contactadas, pero ellas espiritualmente a través de las rocas se manifestaron.

Radio Savia, vivencias de cuidado y sanación del cuerpo territorio.

Un espacio de escucha para resonar el buen vivir.

En esta temporada 2 estaremos escuchando relatos y prácticas desde las voces de mujeres defensoras territoriales sanadoras comunitarias y guardianas de conocimientos ancestrales.

Testimonios de resistencia, cuidado colectivo y esperanza que lideran aconsejan e inspiran un tejido social abundante y diverso.

Yo soy Maytik Avirama, yo soy Daniela Fontaine y juntas les estaremos guiando en esta travesía. 

Maytik: Se sabe de la existencia de más de 100 grupos en aislamiento voluntario en la selva amazónica, estos grupos indígenas viven de manera autónoma y guardan un gran conocimiento sobre la selva. Su sobrevivencia depende de la conservación del ecosistema amazónico que se reduce dramáticamente por la deforestación, la minería, la ganadería, la tala e incendios. Empezamos este episodio acuerpando a estos grupos, agradeciendo su cuidado y conocimiento de la selva, sintiéndolos y escuchándolos en los sueños y en las rocas. 

Daniela: En este episodio hablamos con Maria Rosario Chicunque, conocida como Charito, lideresa indigena de ASOMI, una asociación de mujeres indígenas dedicadas a la recuperación de la identidad cultural, el conocimiento y las prácticas tradicionales de 5 pueblos en la amazonia colombiana. 

Desde su maloca y alrededor del fuego, Charito nos compartió una palabra de consejo y guianza sobre el cuidado de la relación con las plantas de poder, la espiritualidad como base de la cotidianidad, la complementariedad entre la energía masculina y femenina y  la chagra como centro de educación. 

Agradecemos a la lluvia y al fuego que nos acompañaron constantemente en esta conversa. 

Charito: (Saludo en kamsá)  Bueno muy buenos días  un saludo fraterno de hermandad en el territorio ancestral de los pueblos indígenas del departamento del Putumayo. Mi nombre es María Rosario Chicunque Chindoy y pues con el permiso de nuestra Madre Tierra, del espíritu de mis ancestros, de mis abuelos, para mí es un honor poderlos saludar en lengua materna kamsá

Daniela: La chagra es la huerta tradicional amazonica. Charito nos recibe en ASOMI y nos hace un recorrido territorial 

Charito: Bueno estamos aquí caminando sobre el sendero de la mujer sabedora de La Chagra de la Vida, y hacia dónde nos dirigimos es al espacio donde encontramos variedades de plantas medicinales también alimenticias, y nos encontraremos en un vivero donde también tenemos árboles maderables…

La chagra es el centro de formación,  ahí encontramos salud, espiritualidad y educación.  

Maytik: ¿quién cuida la chagra en la noche? Reconocimiento a la tierra y sus seres por la simbiosis, la reciprocidad, la constancia tanto en la luz como en la oscuridad.  

Charito: Uno se duerme y esperar que amanezca, pero hay alguien que está ahí latente cuidando nuestro sueño, y es el espíritu de nuestra madre, que es la que no duerme por cuidarnos a nosotros, es algo invisible. Y nosotros decimos ¿cómo hace que una planta crezca? es porque existe ese espíritu de nuestra madre que le permite a la especie, a cada especie a crecer y de repente uno siembra una semilla, mira que germina y va creciendo, va creciendo, en días menos pensados, uno ya está cosechando las flores, ya está cosechando los frutos, ya tiene sus alimentos para la familia, ya la despensa de un momento a otro, de la cocina o de la huerta está llena, pero es porque hay alguien que está haciendo ese trabajo, de que crezca, de que produzca y nos podamos alimentar. 

Daniela: Hablando de la espiritualidad fue central el yagé,  también conocido como ayahuasca o remedio: Un bejuco o liana medicinal, considerado sagrado por muchos pueblos amazónicos que lo consumen ritualmente en ceremonias familiares o comunitarias. 

Charito: Afortunadamente la Amazonía colombiana tiene una gran diversidad étnica dentro de esa gran diversidad hay pueblos que son del origen del yagé, entre ellos está el pueblo Inga, Siona, Kofán, Coreguaje, Kamsá que han venido fortaleciéndose desde ese conocimiento ancestral con la sabiduría y el poder espiritual de la planta de yagé. La planta sagrada de yagé es una planta que la descubrieron nuestros abuelos a través del sueño y en el momento de descubrir esa planta, el mensaje que recibieron nuestros abuelos y que siempre lo han transmitido, es una planta de cuidado porque es una planta supremamente espiritual, es la reina de todas las plantas medicinales y el mensaje que recibieron es: cuidar para cuidar la vida, y cuidar la vida es cuidar el territorio. Y esa misión tienen nuestros médicos sabedores y nuestras médicas sabedoras que han recibido ese don del conocimiento espiritual. 

Entonces para nosotros es una misión muy grande en la que tenemos como tarea  salvaguardar esos conocimientos y de luchar por la defensa del pensamiento de los mayores. 

Ellos ya tenían diagnosticado lo que iba a pasar, ellos hablaban mucho de la pérdida de el conocimiento, de la pérdida de las semillas, que iba a haber escasez, iba a haber hambruna, se iban a presentar enfermedades desconocidas, iba a haber plata, mucha plata pero no iba a haber qué comer. Entonces ellos lo que recibían el mensaje desde la planta sagrada, ellos con lágrimas decían «nosotros estamos viviendo en un paraíso, lo que nos preocupa es las futuras generaciones, si ellos no aprenden y no cuidan lo que hoy tenemos nuestros pueblos indígenas van a desaparecer física y culturalmente» entonces ellos siempre por eso la recomendación era «aprender, guardar, para luego enseñar». 

Desde la conquista de hace muchísimos años nos hicieron ver en el espejo como esa forma de ver el cambio pero no para bien, sino para destruirnos a nosotros mismos, hoy ese espejo se ha convertido en el signo pesos que nos hacen ver el dinero y preferimos caminar sobre proyectos que nos generen ganancias económicas y dejamos atrás como nuestras proyecciones de nuestros planes de vida que nos lleven a la unidad, al trabajo en colectivo para permanecer fuertes como pueblos indígenas.Entonces ya empiezan como las divisiones porque unos quieren una cosa, otros quieren otra cosa cuando finalmente todos deberíamos visionar y direccionar nuestras proyecciones de vida surgidos hacia la protección y el cuidado de nuestra Madre Tierra

Maytik: Hay relaciones antiguas entre plantas y comunidades, simbiosis enraizadas en el diálogo y la ayuda mutua. Amistades. Aún así, las plantas no son estáticas, ellas viajan, se relacionan, germinan nuevos territorios.  ¿Cuáles son sus plantas aliadas? ¿Cómo cuidan el vínculo con ellas?  

Charito: Hoy lo que nos preocupa enormemente es como, al descubrir la planta sagrada y que es de mucho cuidado, para cuidar el territorio, la vida y la familia, hoy la han vuelto tan comercial porque la miran más como con fines lucrativos. El médico tradicional ya casi no se encuentra en el territorio porque más está en las ciudades viajando a partes externas a otros países llevando la planta, comercializando y eso ha estigmatizado hoy en día el buen nombre de nuestra planta sagrada, porque vienen personas externas toman 2, 3 veces nomás la planta y ya dicen ser médicos tradicionales y se van, y han causado pues grandes problemas en algunas ciudades, en ceremonias han habido personas que han entrado a la experiencia de la ceremonia y han quedado muchas veces con dificultades mentales, se han escuchado que ha habido abuso sexual en medio de la ceremonia, entonces eso para nosotros es muy preocupante y aquí desde el proceso de la medicina tradicionalhacia el fortalecimiento y el cuidado, estamos encaminadas a eso, como mujeres indígenas, a conversar, a reflexionar y ver cómo podemos formar a los niños, a los jóvenes de volver a ver a nuestra medicina como el buen nombre que se le debe dar para poder salvaguardar y cuidar el pensamiento de nuestros ancestros. 

La sanación tiene que ser una sanación íntegra ¿no? Si yo quiero sanar a otra persona, debo estar sana yo primero y yo me siento sana siempre y cuando yo me sienta en paz conmigo misma, con la naturaleza y con los demás. Porque es que la sanación no puede ser solamente una sanación física, bueno «tenga el baño, báñese o tómese esta planta y ya», sino saber yo ¿cómo me siento? ¿cómo estoy?, para poder transmitir esa fuerza y esa energía. Situaciones que se presentan y que se han vivenciado en mi familia, yo puedo expresarlo desde la experiencia de mi familia, cualquier situación que se presente de desequilibrio en la pareja,  mi padre, por ejemplo, decía, cuando tenían inconvenientes con mi madre por cualquier situación que se presentara, mi padre decía «hoy no puedo atender, no me siento capaz porque yo tengo que estar bien para poder sanar a la otra persona»

Daniela: Asomi es una asociación de mujeres indígenas que trabaja en dupla con la asociación de hombres indígenas. En el centro tiene una casa en forma de útero y está rodeada por dos malocas: una de mujeres y otra de hombres. Antes de sentarnos a conversar, charito siempre prendía el fuego y durante toda la entrevista estuvo lloviendo. Desde la palabra y la práctica cotidiana Charito enfatizó la importancia de la complementariedad de las fuerzas masculinas y femeninas y empezó contándonos sobre la relación con su esposo.

Charito: Incluso aqui en este predio cuando nosotros recibimos la finca y nos fuimos a hacer el reconocimiento del territorio, un grupo tomó un camino y otro grupo otro camino con la metodología que se había diseñado y encontré en el camino una plantulita muy bonita de color verde oscuro con fucsia y blanco, me pareció hermosa, no la había visto y tomé esa plántula y dije «voy a llevarla para mostrársela a mi esposo de linda que está la matica», cuando ya llegamos al punto de encuentro de los dos grupos, llegamos y mi esposo con la misma planta (ríen). Dice «mire esta planta» le digo «mire la mía» y eran de las mismas. Siempre, siempre conectados

Así como el hombre tiene su conocimiento espiritual desde la planta y desde las variedades de plantas medicinales y esa conexión, la mujer también tiene el mismo conocimiento, la misma espiritualidad y la misma fuerza.Porque siempre hay asuntos que las mujeres hablamos más en confianza cuando estamos entre mujeres y los hombres igual ¿no? entonces en las ceremonias de remedio por ejemplo nosotras nos sentamos acá y muchas veces tomando remedio reflexionamos y lloramos y nos fortalecemos entre nosotras y los hombres también allá salen a sentarse alrededor del fuego a conversar a ver qué está pasando, cómo ven el proceso, cómo ven el territorio y qué hacer para fortalecerse. Entonces ya al día siguiente nos juntamos todos y se evalúa qué pasó, cómo sintieron, qué vieron las mujeres, cómo sintieron, qué vieron los hombres y entonces ahí se complementan.

El fuego de la mujer, pasa la noche y no se apaga, el fuego del hombre pasa la noche y amanece apagado. Siempre como que la mujer está ahí atizando siempre para que esa fuerza permanezca siempre.

Es como la fuerza que sostiene y eso somos las mujeres y lo importante ahí es que el hombre esté presto para el diálogo, porque si no pues también sería difícil.

En qué momento de… en qué momento tengo la necesidad de danzar más fuerte y en qué momento tengo la necesidad de danzar más lento, para sentir lo que estoy viviendo en ese… en ese momento y en ese lugar.

Daniela: Charito nos comparte una palabra de consejo dirigida a las juventudes en los territorios que están en procesos de cuidado de la tierra

Charito: Empecemos a buscar espacios de diálogo con nuestros abuelos. Llevar a la práctica lo que los abuelos nos dicen porque finalmente los abuelos son una universidad, son una biblioteca viva que podemos investigar, que podemos aprender con ellos, aprender y desaprender. Y siempre cada acción que podamos hacer en bien de la sociedad, en bien de yo mismo lo haga desde el corazón. Porque si actuamos solamente con la cabeza, a veces nosotros sólo pensamos y no sentimos y llevamos a hacer una acción solamente con el pensamiento, pues estoy haciendo algo muy superficial, algo muy por encima, entonces yo primero, mi mamá sabía decir «hay que hacer funcionar todos los sentidos que el universo nos ha dado: el corazón para sentir, que es lo más importante, mis oídos para escuchar a ver qué está pasando, mis ojos para mirar y mi cabeza para pensar, entonces siento, escucho, veo y hago». 

Maytik: Acuerpamos a las guardianas y guardianes de plantas y conocimientos ancestrales. Honramos su camino de aprendizaje, su vínculo con el espíritu de las plantas, su escucha  y su inmensa labor de resguardo que resiste al extractivismo voraz de prácticas y saberes.  

Daniela: Charito nos comparte un último mensaje de unión y solidaridad para todas las mujeres defensoras y guardianas comunitarias que están en diferentes territorios. 

Charito: Aprovecho esta oportunidad para saludar y mandarles un mensaje de gratitud y de hermandad a todas las mujeres quienes se dedican al cuidado de nuestra Madre Tierra, decirles que no estamos solas, que no están solas. A pesar de las distancias de los diferentes países y continentes estamos juntas, estamos unidas a través de una conectividad espiritual, a través de la conectividad de nuestras montañas, de nuestros nevados, de nuestros ríos, de nuestros océanos estamos siempre juntas y que el universo nos permita en algún momento tal vez podernos ver, podernos juntar e intercambiar estas experiencias y seguir tejiendo este camino de unidad como mujeres protectoras y defensoras de la vida y que el gran universo y que nuestra madre luna llena bendiga el camino de cada una de ustedes y que gocen de mucha paz, de fraternidad y de unidad familiar en cada uno de los territorios en donde ustedes se encuentren y que sea nuestra Madre Tierra la que emane toda esa fuerza espiritual de resistencia por la defensa de la vida.

(Canto en Kamsá) 

Maytik: Gracias a Charito y a toda la red de ASOMI por recibirnos en Mocoa con tantas enseñanzas y hospitalidad. Gracias a Irene Ariza por hacer el trabajo de campo para este episodio.  Este episodio fue editado y producido por Daniela Fontaine y por mi, Maytik Avirama. La producción sonora y la composición son de Carlos Castañeda, y el diseño sonoro de Carlos Castañeda y Maytik Avirama. Mercurio Bossio en la composición musical.  La transcripción de Jessica Zalapa. Daniela Fontaine en la identidad visual. Muchas gracias por escuchar, mucha inspiración para todos sus movimientos y hasta muy pronto. 


Esta temporada cuenta con el apoyo de Doc Society Foundation.


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