Producción y edición

Daniela Fontaine
Maytik Avirama

Diseño sonora
Maytik Avirama
Carlos Castañeda

Producción sonora y composición
Carlos Castañeda

Composición musical
Mercurio Bossio

Identidad visual
Daniela Fontaine 

Transcripción
Gabriela Amor

Este es el octavo episodio de la temporada 2: Resonanacias de sanación y resistencia.

Recomendamos escucharlo con audífonos para poder sumergirse en la experiencia sonora.

En este episodio hablamos con Alexandra Ostos, terapeuta sonora del proyecto Voces Curanderas. Alexandra nos comparte su experiencia como aprendiz del sonido y nos da una palabra de consejo sobre la importancia de reconciliarnos con nuestra propia voz y su capacidad de cura.



TRANSCRIPCIÓN

Alexandra: Hay ancestralmente dos maneras de acompañar, uno es con las plantas de nuestro continente y otro es con el sonido, no hay tradición que no utilice el sonido para conectar con ese lugar de divinidad y con esas características que también existen afuera en la naturaleza pero que nosotros también podemos entrar en resonancia cuando estamos en ese lugar de entender que los ejes naturales también están vivos,

Radio Savia, vivencias de cuidado y sanación del cuerpo territorio. 

Un espacio de escucha para resonar el buen vivir.

En esta temporada 2 estaremos escuchando relatos y prácticas desde las voces de mujeres defensoras territoriales sanadoras comunitarias y guardianas de conocimientos ancestrales.

Testimonios de resistencia, cuidado colectivo y esperanza que lideran aconsejan e inspiran un tejido social abundante y diverso. 

Yo soy Maytik Avirama, yo soy Daniela Fontaine y juntas les estaremos guiando en esta travesía.  

Maytik: ¿Qué significa encontrar la propia voz? ¿Sienten que la han encontrado? Para nosotras ha sido una larga travesía de exploración y búsqueda individual y colectiva. Hemos descubierto que en la voz se alojan muchas memorias, dolores y también alegrías, empezar a sacar la voz nos ha invitado a quitar capas, darnos permiso y aceptar nuestro propio sonido. 

Daniela: En este episodio hablamos con Alexandra Ostos, terapeuta sonora del proyecto Voces Curanderas. Alexandra nos comparte su experiencia como aprendiz del sonido y nos da una palabra de consejo sobre la importancia de reconciliarnos con nuestra propia voz y su capacidad de cura. 

Alexandra: Yo soy Alexandra Ostos, soy venezolana viviendo en este momento en el valle sagrado de los Incas en Perú, a este territorio ffff, infinito agradecimiento, a los apus, las montañas, a este lugar, porque siento que son los que me han ayudado a reconectar con la memoria. Entonces este lugar es donde he desarrollado lo que en este momento es mi compartir, acompañar a las personas para que podamos reconectar nuevamente con esa aceptación de nuestro sonidos, que al aceptar nuestro sonido aceptamos todas nuestra ancestralidad, todos los caminos que hemos dado hasta llegar ahí y desde ese lugar de aceptación después podamos ponerlo al servicio ¿no?.

(escena de alexandra dando clase)

Maytik: ¿Se han preguntado sobre sus primeras memorias sonoras? ¿Qué escuchamos en el vientre? ¿El latido del corazón, la digestión, quizás la voz de nuestra madre?

Daniela: Empezamos a sentir la capacidad de armonizar del sonido desde que estamos en el vientre, con la vibración de la voz de nuestra madre.

Alexandra:  Por eso es que es súper importante, por ejemplo, todo este conocimiento de también el sonido de la madre y el canto de la madre en estados así de gestación. porque para el bebé, el corazón, los intestinos, todo esto, es un paisaje sonoro que nos hace a nosotros tener también unas características dentro del vientre materno. Pero nosotros estamos programados para que el sonido de nuestras madres, los sonidos que están alrededor de nosotros nos ayuden a desarrollarnos, no es lo mismo con la visión, la visión no es necesaria para el desarrollo, entonces realmente cuando, aunque yo no tenga mi oído desarrollado, que se empieza a desarrollar a partir de las 20 semanas de gestación, yo igual estoy sintiendo un montón de vibraciones, estoy sintiendo el montón de endorfinas que mi mamá está emanando cada vez que canta, cada vez que escucha música, entonces todo esto es una primera memoria que tengo del sonido con esa conexión con mamá.

Cuando yo quiero de una u otra manera sanar estas relaciones que tiene que ver con las etapas de gestación, la visión se tiene que ir para dentro, porque un bebé no ve, pero un bebé si escucha, un bebé si siente y lo vibracional más potente que puede sentir un bebé es todos los sonidos de la mamá y el de la voz de la mamá. 

Es súper importante para un bebé y por eso es que uno se empieza a preguntar qué necesita un bebé escuchar y porque se desarrolla el tacto y después el oído, porque se desarrolla tan rápido, es que toda esa escucha es nutrición para sus huesos, es nutrición para su sistema cerebral. 

El niño por ejemplo, grita, evidentemente, no porque quiere fastidiar a los papás, o porque quiere hacer bulla, sino porque está explorando cuál es la capacidad que tiene su instrumento (sonidos de gritos), o sea es todo esto que hacen los niños con el juego.

Si uno deja a este niño que hasta los dos años tenga esta posibilidad de exploración esta persona va a tener una capacidad dentro de su registro, un conocimiento de los mapas que necesita el sonido para llegar a ciertos lugares como mucho más abiertos que una persona que no, que quizás los estamos descubriendo después, de grandes en nuestra exploración, en nuestro sonido, y eso también va a hacer que esa persona esté también más a la escucha, ¿por qué?, yo creo que nuestra exploración como adultos, nuestro permiso como adultos es la herencia más genuina que le podamos dar a nuestros hijos de que ellos sí pueden sonar, quizás lo que a nosotros no nos dejaron ¿no?

Entonces, qué es realmente como un acto revolucionario decir, bueno, a pesar de los miedos, a pesar de los traumas a pesar de los cállate, a pesar de que crea que mi voz no es bonita porque alguien en el colegio me dijo esto, el profesor de coro, lo que sea, yo me doy este permiso a hacerlo y acompaño a mi hijo con esta posibilidad de: “tu voz vale, porque tú vales” y solamente así voy a poder ser guardián de los mensajes que cada uno tenga para dar.

La medicina más antigua siempre digo que es el canto, porque realmente si nos podemos a ver un primer hombre en una naturaleza desbordante, la manera que tiene de relacionarse es a través de la voz, es el primer sonido y es la primera forma de crear una relación con la naturaleza y esto siempre está presente en cada posibilidad de sonido que nosotros somos capaces de emanar.

Cuando uno ya es capaz de aceptar su sonido y entender el poder que está allí, uno también se habilita y se da el permiso para crear lo que realmente vino a crear, que es como el fin de todo esto, o sea cada uno tiene un propósito, y esta sociedad nos ha enseñado a que solamente valemos si somos como de unas profesiones específicas, ¿no?, y los otros somos, carne de obra de un montón de empresas ¿no? si nosotros empezamos a aceptar que todos tenemos un propósito, que todos tenemos unas cualidades, siento que es como mi forma de aportar a este cambio de conciencia que tenemos que tener, y es que no es la búsqueda afuera, la búsqueda adentro.

Daniela: La afinación es relativa a cada cuerpo vibrátil, cada instrumento. Hay escalas armónicas que en el mundo occidental se han tomado como referencia para definir la armonía. Sin embargo el sistema armónico es cultural y nuestra percepción de afinación una medida que podemos aprender, nutrir e incluso desaprender. Las armonías son muchas y son relativas pues dependen del estado vibracional de cada ser. 

Alexandra:  Vamos a pensar que nosotros somos un organismo que está perfectamente afinado, ¿no?, cada cuerpo tiene una afinación natural, entonces la afinación natural de tu hígado, más el de tu riñón, más el de tu corazón, más el de tu sistema sanguíneo, todo tiene una vibración, ¿no? Todo es vibración y todas esas capas hacen que tu suenes de una manera, y qué pasa con la enfermedad. Que nosotros tenemos como una frecuencia y es lo que nos hace estar en nuestro estado de equilibrio, y nosotros nos empezamos a alejar de esa afinación. Entonces imaginamos, por ejemplo, que estamos en una sinfónica, ¿no? Y de repente viene y se, se desafina un violín, entonces primer violín está desafinado, pero después todo ese sistema de cuerdas va a empezar a sonar mal y después en un ratito tooooda la orquesta va a empezar a sonar mal, pero era uno el que estaba desregularizado, es una como una bonita forma de entender que al final que es lo que hace la medicina alopática,

Te doy pastillas y cosas hasta que por favor, dejes de sonar violín porque estás mal o te extraigo, cuando al final lo que deberíamos hacer es «ey, violín, esta es la afinación que deberías tener», porque se regula él y otra vez todo el sistema se empieza a regular, entonces lo que hacemos con sonidos armónicos es hacer que el cuerpo pueda encontrar esas frecuencias armónicas y afinarse.

¿Por qué? Porque existe un principio que se llama resonancia, ¿qué es un principio de resonancia? En que dos cuerpos con iguales frecuencias tienen comunicación. Entonces si yo vengo y estoy armónico, o un instrumento está afinado y empiezo a tocar ese instrumento, el otro instrumento, el otro cuerpo también va a empezar a activar esa frecuencia resonante.

Maytik: Nos gusta hablar de resonancias porque remite a nuestra capacidad vibratoria y plantea la posibilidad de entrar en sintonía con el otro. Nosotras entendemos la resonancia como una múltiplicación de las voces a manera de espejo: me reflejo en tu hacer, en tu hablar, en tu sentir y juntas nos amplificamos en el mundo.  

Alexandra:  La voz humana naturalmente es armónica, es entender que el cuerpo es el único que se sana, el sanador o la persona que acompañe está de una u otra manera acompañando a ese proceso, pero si un cuerpo no quiere sanarse, no se va a sanar, pero si tú le recuerdas al cuerpo cuales son justamente esas vías que sí tiene, empieza a tomar esos recursos, ¿no?

Muchas veces lo que pasa también es que la persona también está muy centrada en el síntoma, ¿no? como que la visión de enfermedad que tenemos es también como muy nociva desde nuestra cultura, es como (sonidos con la boca), es lo peor que me puede pasar.

Obviamente, nadie quiere estar enfermo y es una situación súper difícil para la persona y los que lo acompañan, pero también es entender que en el universo todo crece a partir del desequilibrio, todas estamos buscando la armonía pero todo crece a partir de desequilibrio, entonces siempre la enfermedad es un llamado del cuerpo a ver, a observar, a escuchar, es una parte del cuerpo que no ha sido escuchada, que quizás por mucho tiempo ha estado llamando pero no hemos, lo hemos estado tapando con analgésicos, con pastillas, con inyecciones, en fin, y en algún momento que bueno, que deja realmente de llamar esta atención y que justamente lo que hacemos con el sonido y con la voz es despertar esa escucha, es decir, «ok, realmente te doy el tiempo, y te doy el espacio para escuchar» y de ahí poder acompañar, que es al final la otra visión de la medicina, no es simplemente tapar un síntoma, sino ver cuáles son los espacios que me han llevado a estar en ese lugar y lo que hace el sonido es abrir esa capacidad de escucha, esa capacidad de percepción.

Maytik: ¿Cómo suena su territorio? ¿Qué les dice? ¿Cómo le hablan? ¿Qué tan a menudo le cantan?

Alexandra: Y cuando podemos recuperar, abrazar, nuestro sonido, estamos abrazando todo lo que somos, porque la voz va a ser muy diferente y puede causar en los cuerpos de los otros, en nuestro cuerpo, cosas diferentes porque tiene una resonancia con el territorio donde hemos nacido, el territorio de nuestros padres, por las cosas que nos han hecho vivir unas experiencias u otras, entonces es la desnudez completa, es la vulnerabilidad completa cuando uno canta y entona, o habla también, ¿no?
Hay unas prácticas que yo lo aprendí justamente en el norte de Argentina, es la base del canto tradicional del norte, no, que se canta con copla, y es el canto joi joi, y qué es lo que hace una persona, imagínense, están en la punta de la montaña, está así con sus ovejas, y de repente empieza a escuchar un viento (sonido de viento), y ese humano quiere imitar a la naturaleza, porque eso es lo que hacemos con el canto, queremos imitar a la naturaleza y empieza (sonido viento) y de repente escucha un pajarito (chifla) y quiere empezar a imitarlo, entonces su canto se va a aproximar a eso que ve y esa naturaleza que lo está encontrando, ¿no? Y que están así como haciéndose parte. Entonces por ejemplo, muchísimos cantos de cada territorio va a tener eso. Va a tener que es lo que ese humano está habitando, qué es lo que está pasando, esa relación con la naturaleza y a partir de eso se va a generar esa comunicación.
El primer territorio siempre tiene que ser el cuerpo, ¿no? todos queremos cantar hermoso, ponéle si es la búsqueda estética de alguna persona que quizás sea cantante, pero es que primero tenemos que volver adentro, sino entendemos que nosotros somos fractal de la madre y que lo pesado está bien, y que lo oscuro está bien, que es necesario para poder sustentar todo lo otro, no vamos a poder elevar el sonido, porque si no estamos anclados en un cuerpo que puede sostener todas estas capas de energía, no vamos a poder llegar a ningún sitio, porque son los huesos los que tiene que estar muy bien, muy despiertos, para poder sostener también todas esas capas energéticas que activa el sonido.

Para la física cuántica por ejemplo, la onda del sonido es la única que puede quedarse más allá del tiempo, y del cambio del tiempo y el espacio, o sea, en un tiempo, en un espacio va a seguir resonando una capa, una frecuencia, aunque el tiempo pase. Y por eso es que uno quizás va a un lugar y uno realmente está conectando con todos esos cantos y todos esos rezos que se han hecho en ese espacio a partir del tiempo que haya pasado.

Daniela: Hasta el momento hemos hablado del sonido durante la gestación, del aceptar la propia voz y de la relación entre los sonidos, los cantos, la sanación y los territorios. 

Maytik: Alexandra nos habla de la intención de cura en el momento de usar el sonido con propósitos terapéuticos y también nos comparte su entendimiento de las diferencias entre la músicoterapia y el canto medicinal. 

Alexandra: Es que yo siento que si nosotros nos desconectamos del espíritu, nos desconectamos de la naturaleza y seguimos haciendo lo que estamos haciendo, en esa carrera de hacerse más concreto y más medible, han dejado de lado el invisible. 

Hay unos recursos técnicos, racionales, concretos que tenemos que conocer, hay unos recursos intuitivos también que tenemos que tener, pero la intención es básica, hay que ver un porque, hay que saber que es lo que la persona está presentando y a partir de eso como yo puedo acompañar, porque es diferente tocar el tambor con una persona que tiene una insuficiencia cardíaca, o una persona epiléptica o esquizofrénica, no puede ser igual.

El para qué debe ser claro, y el para qué tiene que estar sustentado también por una parte espiritual, porque sino va a pasar y creo que muchas personas que están metidas en el ambiente de música y musicoterapia realmente quieren poder ser sanadores pero si no están conectados con el espíritu van a ser entretenedores y ya.

Daniela: Acuerpamos a los guardianes de cantos tradicionales y sonidos medicina. Reconocemos y honramos la pluralidad de frecuencias y armonías que habitan en los cuerpos territorios. Agradecemos por los mensajes que llegan en diversas sintonías. 

Alexandra: Entonces, entender que uno no canta porque quiere ser cantante, aquí, no todos tenemos que ser cantantes, nada que ver, pero el canto es la única manera de recordar mi memoria, recordar que yo si tengo un mensaje para dar, y cada uno tiene un mensaje diferente, ¿no? Entonces creo que si todos nosotros, que alguna vez quizás seremos madres y padres, tenemos como muy claro de que esa voz es súper importante tenerla intacta, porque va a ser el canal de compartir un mensaje creo que es una súper herencia para los que vienen.

Maytik: Gracias a Alexandra Ostos por esta entrevista realizada vía virtual en un día soleado de julio del 2021. Gracias por resonar con nosotras y al proyecto Voces Curanderas por ser una inspiración para reconectar con nuestra voz y también ser un ejemplo de aprendizaje y escucha a los guardianes de conocimiento. 

Este episodio fue editado y producido por Daniela Fontaine y por mi, Maytik Avirama. La producción sonora y la composición son de Carlos Castañeda, y el diseño sonoro de Maytik Avirama y Carlos Castañeda. Mercurio Bossio en la composición músical. La transcripción es de Gabriela Amor. Daniela Fontaine en la identidad visual. Muchas gracias por escuchar, mucha juntanza para todos sus movimientos, mucho canto, mucha escucha y hasta muy pronto. 

Esta temporada cuenta con el apoyo de Doc Society Foundation.


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