Acompañar los duelos

  • Producción y edición
    Daniela Fontaine
    Maytik Avirama
  • Diseño sonora
    Maytik Avirama
    Carlos Castañeda
  • Producción sonora y composición
    Carlos Castañeda
  • Identidad visual
    Daniela Fontaine
    Lizz Jaramillo
  • Transcripción
    Jessica Zalapa

Este es el décimo episodio de la temporada 2: Resonanacias de sanación y resistencia.
Recomendamos escucharlo con audífonos para poder sumergirse en la experiencia sonora.

En este episodio hablamos con Clavel quién nos cuenta sobre Sanar Nicaragua, una organización juvenil dedicada a hacer acompañamiento psicológico en medio del conflicto social que se vive en el país. Clavel nos habla de la importancia de procesar los duelos en colectivo, de su relación con la muerte y del cuidado de la salud mental en contextos de estallido social.

TRANSCRIPCIÓN

Magaly Paut: «Apapacho al memorial» de Magaly Paut 

A la víspera de una pronta despedida 

tu carne se acerca a la mía para fundirse 

en las promesas milenarias

y los cuentos que perdida contaba

mi tatarabuela para reirse

sobre el origen de las pequeñas cosas.  

Yo cuando muero

me encuentro 

con las palabras que salen del alma

en tus abrazos, 

te apapacho

los susurros que ves en mi mirada 

cuando necias mis pupilas no quieren, despedirse.

Yo cuando muero

te veo,

a la altura de mis rodillas y las tuyas

sentadas juntas,

esperando 

salir las tortillas del comal 

sobre el fuego de leña 

tus huesos

y el toque tierno que generas en la tierra

tus saberes

permanecen intactos a los horrores del mundo 

Les ha costado 529 años

desprenderse del olor que emanamos.

Yo en tus brazos

regreso al nido 

baile de quetzal

vuelo de guardabarranco

donde se abren las sacuanjoches 

y el momotombo explota en abriles.

Centroamérica

Yo cuando muero

te reconozco parte de mi herida

llanto de malinche, 

patitas de tamal 

estas calles no son nuestras,

ni esas tus vitrinas 

pero en tus brazos

me acuerdo 

que decir adiós es intangible

y morirse es florecer en las despedidas.

M. Paut Castillo, Barcelona, 2020  

Radio Savia, vivencias de cuidado y sanación del cuerpo territorio. 

Un espacio de escucha para resonar el buen vivir.

En esta temporada 2 estaremos escuchando relatos y prácticas desde las voces de mujeres defensoras territoriales sanadoras comunitarias y guardianas de conocimientos ancestrales.

Testimonios de resistencia, cuidado colectivo y esperanza que lideran aconsejan e inspiran un tejido social abundante y diverso. 

Yo soy Maytik Avirama, yo soy Daniela Fontaine y juntas les estaremos guiando en esta travesía. 

Daniela: El 18 de abril del 2018 miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar masivamente contra las reformas al seguro social que impuso el gobierno de Daniel Ortega. La violenta represión que recibieron por parte del Estado marcó la vida de cientos de miles de personas que hasta el día de hoy están en situación de cárcel, exilio y duelo.

Maytik: Empezamos este episodio con apapacho al memorial un poema de Magaly Paut, poeta Nicaraguense exiliada en Barcelona desde 2018. En este episodio hablamos con Clavel quién nos cuenta sobre Sanar Nicaragua, una organización juvenil dedicada a hacer acompañamiento psicológico en medio del conflicto social que se vive en el país. Clavel nos habla de la importancia de procesar los duelos en colectivo, de su relación con la muerte y del cuidado de la salud mental en contextos de estallido social.

Clavel: Soy Clavel, soy una de las personas que se juntó al inicio para fundar Sanar Nicaragua en 2018. Soy una mujer de 24 años, psicóloga, feminista y también investigadora social. Sanar Nicaragua surge en mayo del 2018, a partir del estallido de protesta en el país ¿no? Varias compañeras nos juntamos en un espacio que realmente fue para hablar de cómo nos estábamos sintiendo nosotras con todo lo que estaba sucediendo, cómo lo estábamos viviendo, eso fue en el primer mes ¿no? Las protestas inician en abril, muy a inicios de abril 2018 y nosotras nos juntamos en mayo para hablar de eso, de cómo nos vamos sintiendo, qué está pasando, de qué manera lo estamos viviendo. 

Y de esa experiencia de compartir sobre cómo nos andamos sintiendo, surge como la inquietud de qué podemos hacer ¿no? Como a nosotras nos sirve este ejercicio de poner en palabras qué anda por nuestras cabezas, qué anda por nuestros cuerpos también, de qué manera eso también se puede replicar ¿no? y se puede ofrecer con las herramientas que nosotras ya tenemos. Por ahí surge como la idea. 

Entonces iniciamos, así iniciamos, yendo a las protestas, yendo a las marchas, yendo a los plantones y ofreciendo escucha dentro de esos espacios como, estando con la conciencia de que si en algún momento alguien necesitara ayuda o la solicitara, nosotras íbamos a estar ahí para ofrecerla. Estuvimos fuera de las cárceles también, estuvimos con las mamás de presos en ese momento, estuvimos en algunos tranques y estuvimos dentro de los recintos universitarios también. Y realmente no fue como viable continuar en esa metodología ¿no? que vamos, en esa forma de estar. Porque más que apoyo, lo que estábamos ofreciendo era también como riesgo hacia nosotras, mucho miedo, estábamos llenas de miedo en ese momento, sabíamos que necesitábamos pues como, más bien repensarnos y reorganizarnos:»Sí, queremos seguir haciendo esto pero ahora ¿cómo lo hacemos y desde dónde?».

Daniela: Durante el estallido del 2018 en Nicaragua, llegó un punto en que la represión fue tan violenta que muchas colectivas tuvieron que encontrar otras maneras de seguir apoyando desde sus casas. En el caso de Sanar Nicaragua, decidieron seguir generando espacios de escucha virtuales y a pesar de la distancia, lograron sostener y apoyar a cientos de personas que necesitaban conversar, sanar, procesar el duro momento político que estaban atravesando. 

Clavel: Y pues nada, todas somos jóvenes, todas tenemos redes sociales y la idea que se nos vino fue «bueno, la gente que no está en las calles y la que está también entra a su teléfono y pues, usa Twitter y ahí comenta cómo se siente ¿no? y miramos el montón de tuits con información sobre cómo se andaba sintiendo la gente, la frustración, la ansiedad. Y empezamos a ofrecer desde Twitter escucha ¿no?

Hay tanto dolor de por medio, hay tanta violencia sucediendo, es más violento que la gente ni siquiera puede hablar sobre cómo se siente ¿no? Era desde ahí donde nacía como esa intención de escuchar, de… «sí yo siento que me estoy ahogando», o sea, también partía de la propia experiencia de todas ¿no? como si sentimos nosotras que nos estamos ahogando, que esto nos sobrepasa y tenemos acá la oportunidad de hablarlo, de apoyarnos entre nosotras, de al menos quejarnos sobre lo que está pasando. No va a minimizar lo que está sucediendo afuera, no va a hacer que termine ni siquiera, pero sí es una forma como de brindar un espacio para que al menos ese dolor sea compartido. 

Maytik: La situación actual del país ahonda en heridas pasadas colectivas, dolores y  desilusiones que dejó la guerra en los años 80, que al día de hoy siguen presentes. Para entender mejor es importante hablar sobre la figura de Daniel Ortega quien en enero del 2022 tomó por 4o periodo consecutivo la presidencia de Nicaragua. Daniel Ortega en su momento luchó con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, un grupo revolucionario que lideró la Revolución Sandinista y que liberaría al país de una dictadura. Sin embargo, hoy Nicaragua está sumida en un régimen de represión, en donde los derechos humanos son violados constantemente y la libertad de expresión se ha visto mutilada.

Clavel: Y yo sí siento que le estamos haciendo frente a una cultura política bastante de silencio y de sí, de borradura sobre cómo nos sentíamos ¿no? Yo siento que traemos como toda esta herencia de la guerra en Nicaragua que fueron hace poco también se sienten como que fueron ayer para muchas personas, al menos para la generación anterior a la nuestra, que logró vivirla y son un montón de duelos que están haciéndose presentes hoy ¿no? y que no pudieron hablar en otro momento y hoy lo están hablando y creo que por ahí desde… nosotras pues, cuando nos juntábamos decíamos como ¿por qué? ¿no? No tenemos que esperar 30 años, 40 años más para hablar sobre esto que está pasando, o sea hablemoslo hoy en el momento en que está sucediendo, cómo nos duele, dónde nos duele, qué queremos hacer con ese dolor también. Para nosotras sí es una práctica de justicia social esto que hacemos, o sea todos los días pero siento que es como muy transformador, no sólo en el sentido de hacia afuera, sino que nosotras nos hemos puesto el compromiso, cansado porque si es muy cansado, de practicar todo esto dentro de las relaciones en la colectiva también, y eso nos ha llevado a un montón de cosas, a enfrentarnos al dolor, a enfrentarnos al conflicto, a enfrentarnos a las situaciones incómodas que no nos queremos enfrentar pero sí por esa apuesta de que realmente las relaciones tienen la capacidad de crear justicia y de sanar.

Creemos que podemos sanar, y no sanar como obligación, creemos que merecemos sanar, creemos que no merecemos cargarnos con estas cosas que no necesariamente elegimos también. Porque sí sentimos que esta como esa deuda de la guerra ¿no? como… ya no están alistadas las personas, como la guerra termina pero, ajá ¿qué pasa con ellas? como, vuelven a sus casas, se reintegran a su vida y ya , no, como no hay procesos realmente para que puedan hablar de la gran violencia que experimentaron, del gran dolor de ver a sus compañeras y compañeros morir a la par también como, realmente no… y un montón de silencio porque ese algo que experimentamos ¿no? se sentía como que era prohibido hablar sobre eso, si no era de la parte en que todo estaba bien, todo había triunfado, vivimos en paz ¿no? cuando realmente hay un montón de dolor y en las familias incluso eso se experimentaba como yo en mi propia familia escuchaba los relatos y eran relatos como casi que en susurro ¿no? como para que no te sientas mal por lo que pasó, como para no incomodarte ¿no? Que importante es para nosotras verlo ahora y que incomode todo lo que necesite incomodar, porque sí está el dolor, o sea incómoda porque hay dolor de por medio que está pidiendo como ser visto y ser acompañado también.

Daniela: El nacimiento y la muerte son dos momentos de transición comunes a todos los seres vivos. Solemos celebrar el nacer y temer el morir. Es la muerte un tabú innombrable, un portal oscuro, un misterio colectivo. Es la muerte en su implacabilidad infinita, una gran maestra para los que estamos vivos.

Clavel: Yo sí creo que la muerte es algo que todas las personas vamos a atravesar, o sea la muerte está todos los días, está ahí y yo creo que incluso la pandemia vino a decirnos, está ahí más de lo que nos atrevemos a mirarla y si siento que verla importa en el sentido de que nos permite reorganizarnos a partir de esa ausencia que en algún momento puede venir. Y a veces nos estamos organizando para la muerte pero lo estamos haciendo en términos del capitalismo también, «ah es que ya estoy pagando un seguro para cuando me muera» ¿no?, pero para el dolor nadie nos prepara. Para mí la muerte es dolor, pero la muerte es un montón de otras cosas ¿no? como a veces es ver a eso que perdimos de una forma diferente o tener el espacio para reconocerlo y honrarlo como no estaba ahí presente antes. El duelo también es aprendizaje, es decir la muerte es aprendizaje, aunque sea muy difícil que nos digan «aprende de esto» cuando estamos doliendo ¿no? pero ya hay un momento, llega un momento en que sí podemos tal vez recuperar eso. Y la muerte es injusticia también en muchos momentos. 

Maytik: En medio de una guerra, los duelos son muchos y el espacio para expresar el dolor a veces no es suficiente. ¿Cómo procesar el dolor cuando se van sumando constantemente experiencias dolorosas? 

Clavel: Yo siento que para nosotras realmente Sanar fue partir de justo los duelos que estaban como saliendo a la luz en el contexto en el que estábamos en 2018 pero también fue como enfrentarnos a justo eso: a que no era un sólo duelo, eran un montón de duelos juntándose, interactuando todo el tiempo y que eso hacía que la experiencia fuera incluso más dolorosa y más difícil de contener. Y justo bueno, no sé, nos enfrentamos realmente a varias cosas en ese primer momento ¿no? porque sí estaba pasando lo de las muertes, es decir estaban las pérdidas de familiares, de madres que eran en ese momento quienes realmente salían a las calles para denunciar de sus hijos e hijas, pero también habían otras cosas sucediendo, como despidos masivos de trabajadores, de los hospitales, del Estado. Estaban sucediendo también como interrupciones de proyectos ¿no? En ese momento expulsaron a un montón de estudiantes de las universidades públicas y no las dejaron bueno ni a ellas ni a ellos reintegrarse a sus carreras, es decir, incluso les borraron expedientes, entonces ya estaba otro duelo súper fuerte que tenía que ver con el proyecto de vida.

Y estaban pasando muchas cosas realmente, que para nosotras implicaban duelos, diversos tal vez, vividos desde diferentes lugares pero eran duelos ¿no? El exilio, o sea el duelo del país, el duelo del territorio también, el duelo por la polarización ¿no? como familias enteras fracturadas por lo que estaba sucediendo eeh… como estábamos realmente enfrentándonos a una diversidad de duelos enorme y para nosotras era como importante de pronto, también darle como mirada a que eso estaba sucediendo, como todas son importantes, todas tienen como sus propias formas de vivirse también, ¿no? como la ausencia, la pérdida, cómo se vive esta ausencia en el cuerpo y cómo transforma nuestra vida también esa ausencia.

Daniela: El doler abruma, asfixia, pierde. ¿Cómo conectar en medio del dolor? En una apuesta de sanación comunitaria, Sanar Nicaragua le apuesta a generar espacios para reconocer y acompañar el duelo colectivo. En una abya yala abrumada por los duelos pendientes, se vuelve urgente y necesario multiplicar los espacios de apañe y juntanza. 

Clavel: Hay una gran diferencia entre vivir el dolor en soledad y vivir el dolor acompañado y vivir el dolor en soledad por elección yo creo que es también legítimo, es decir, podemos elegir, «yo ahorita quiero espacio para estar a solas», pero hay una diferencia entre cuando yo elijo estar a solas, que cuando realmente es que se me impuso estar a solas, no me permitieron vivirme acompañada en ese dolor, ni siquiera alguien me ofreció estar ahí. 

Porque a veces sí pasa mucho en el duelo, que es como «es que el duelo lo siento yo y nadie entiende lo que estoy viviendo» y sí posiblemente, o sea nadie entiende como esa pérdida como nosotras lo entendemos si es la persona más cercana. Pero sí se siente diferente que haya otras personas que se sientan importándose a partir de lo que vos acabas de perder, porque es como «es que sólo yo lo entiendo, sólo yo lo siento, nadie más, o sea como, lo vive». Yo sí siento que estas prácticas son sumamente importantes y a veces no son tan posibles porque, por ejemplo, acá en Nicaragua en 2018, muchas de las velas… de los espacios para velar los cuerpos fueron atacados también con las personas que estaban ahí acompañándolo y muchos entierros tuvieron que haber sido con muy pocas personas por el miedo a que fueran reprimidos los mismos entierros ¿no?

Daniela: Hemos hecho el ejercicio de mapear en nuestro cuerpo el duelo y esto nos ha ayudado a comprenderlo. 

Maytik: ¿Cómo se han relacionado con el duelo? ¿En qué parte del cuerpo lo sienten? 

Clavel: Escuchar lo que estás sintiendo y lo que estás necesitando, yo creo que eso es importante porque a veces también se impone la rapidez del momento ¿no? Creo que muy pocas veces dice: «ay dolor, bienvenido, aquí quédate» ¿no? como a veces intentamos luchar para que el dolor se vaya porque es muy incómodo, la experiencia es incómoda en el cuerpo realmente. Pero sí creo que en que la medida en que nos dejamos sentir también, como que ese dolor empieza a  transformarse.

Entonces ahí sí creo que ayuda mucho el… el volver al colectivo nuevamente, el mirar quiénes están ahí, quiénes me pueden apoyar en este momento, a quién le puedo pedir ayuda también si necesito ayuda y de parte del colectivo también yo siento, ¡uf! qué responsabilidad enorme a la que a veces nos hacemos como de la vista gorda. Para mí el colectivo tiene un papel tan importante realmente en acompañar las pérdidas, cualquiera que sea y de estar ahí en momentos en que la otra persona realmente no puede estar porque la otra persona está para su pérdida, o sea como realmente una fuerza… como una fuerza injusta realmente pedirle que esté para otras cosas ¿no? como ahorita es su pérdida y posiblemente lo vaya a ser durante un tiempo como, ¿qué puede hacer el colectivo para acompañar? si el colectivo puede ir a limpiar la casa, que lo haga, si el colectivo puede ofrecer comida que lo haga, si el colectivo puede hacer lo burocrático, hacer el papeleo que lo haga ¿no? como realmente es injusto pasar por la pérdida y además de pasar por la pérdida tener que enfrentar otras cosas que no quieres enfrentar, que no quieres ver. 

Y no se trata de negar la ausencia, se trata de ver cómo vamos viviendo a partir de esa ausencia también y cómo queremos que esa ausencia conviva hoy con nosotras, con nuestra cotidianidad y con nuestras relaciones ¿no? Yo sí siento que hubo parte de la academia ¿no? y lo que nos decía «que el duelo patológico, que si después de 6 meses»… no sé yo realmente a estas alturas hasta cuestiono esos conceptos, me doy el permiso de cuestionar esos conceptos porque veo gente llorando luego de 30 y pico de años cuestiones que no pudieron llorar antes, duelo patológico, no sé, posiblemente espacios que le permiten expresar su duelo y vivirlo. 

Yo creo que por ahí estamos luchando ¿no?, como por crear esos espacios en que hoy,  o sea que no tengan que esperar tanto tiempo para realmente vivir el duelo y que sepan que está bien vivirlo hoy, mañana, cuando decidan hacerlo y cuando decidan acompañarlo también, y si van a llorar a su… a su ser querido el resto de la vida, llorarlo está bien porque eso significa que importó algo ¿no? yo sí siento que desde Sanar hemos… como ahorita, como tratado de reconectar mucho con el afecto y lo que eso implica porque no se trata, o sea sanar no se trata de no doler, sanar no se trata de que las personas que ya no están nos dejen de importar, se trata de que justo podamos ver ese dolor y convivir con el de otra forma ¿no? de una forma que sea menos violenta, de una forma que sea menos invasiva para nosotras también, es decir que la vida se teja alrededor de todos esos afectos que justo, nos constituyen como humanas y como humanos ¿no? 

Daniela: Clavel nos propone un ejercicio de respiración para volver a conectar con nuestro cuerpo y nuestra presencia en momentos difíciles. 

Clavel: Algo que he aprendido hoy y que yo hago y lo aplico en mí con constancia, porque yo sí siento como ahorita hablando con ustedes, yo siento el duelo y eso me pasa con constancia, que es como, ahí está, ahí está el dolor ¿no? Cuando eso viene a mí, a mi experiencia cotidiana, algo sucede y lo despierta lo que intento es volver a mi respiración pero con un sentido de autonomía, algo que a mí me ha transformado mucho la vida es volver a mi cuerpo y a la autonomía de mi cuerpo ¿no? Y justo eso, como quedarme con mi respiración sin intentar cambiarla, identificar dónde está también, si está en mi pecho, si logra bajar hacia mi diafragma, hacia la parte de mi estómago, si se siente limitada, si se extiende, si es incómoda o si se siente libre también y simplemente quedarme ahí como con la conciencia de que la respiración de alguna forma me está sanando también, aunque no la vea, aunque a veces parezca como algo que hago todos los días de forma inconsciente también pero de una forma que a veces es muy mágica también, la respiración sí me está sanando, es decir, está limpiando mi organismo, está permitiendo que mis órganos funcionen correctamente. Está también reorganizando la forma en que mi cuerpo funciona, o sea mis órganos están de alguna manera reconfigurando a partir del oxígeno y de la respiración que entra y sale, y también la respiración consciente me permite de alguna forma transformar esa relación de opresión que siento con el presente y con la vida ¿no? y que la injusticia, como, yo sí siento que para mí el respirar termina siendo como un acto de apropiarme de la justicia en mi vida, como «hoy respiro y es mi decisión hacerlo y esto me ayuda y lo quiero para mí y me cuido a través de esto y no me voy a imponer respirar mejor, voy a respirar a como puedo hoy y a sentir que eso de alguna forma me está ayudando, que mi cuerpo tiene sabiduría y que a través de eso, está permitiéndome estar con vida, está permitiéndome estar sana. 

Daniela: Gracias Clavel por invitarnos a Respirar, esperamos esta práctica les acompañe en momentos de dureza y sea un buen recordatorio de volver al refugio del cuerpo. 

Maytik:  Honramos y reconocemos las capas de violencia que se acumulan en la memoria colectiva de abya-yala.  Acuerpamos a todas las personas que están doliendo, a las que acompañan duelos no procesados y a las que sostienen espacios de contención para el duelo colectivo. Acuerpamos especialmente a las personas que luchan por la justicia social en Nicaragua y que siguen resistiendo desde sus territorios y a la distancia.

Daniela: Gracias A Clavel por esta entrevista grabada a distancia en un día soleado de agosto del 2021. Gracias a Sanar Nicaragua por sus enseñanzas, su valentía y su acompañar en momentos de crisis y duelos colectivos, por una Nicaragua florecida y sanada. Gracias especiales a Magaly Paut exiliada Nicaragüense en Barcelona por compartir su poema “Apapacho al memorial». 

Este episodio fue editado y producido por Maytik Avirama y por mi Daniela Fontaine.  La producción sonora y la composición son de Carlos Castañeda y el diseño sonoro de Maytik Avirama y Carlos Castañeda. La transcripción es de Jessica Zalapa. Daniela Fontaine y Lizz Jaramillo en la identidad visual. Gracias por escuchar, mucha sanación, mucho respirar y mucha juntanza para  transmutar el dolor.






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