Comunicación comunitaria

  • Producción y edición
    Daniela Fontaine
    Maytik Avirama
  • Diseño sonora
    Maytik Avirama
    Carlos Castañeda
  • Producción sonora y composición
    Carlos Castañeda
  • Gracias especiales por la música al grupo tradicional bullerenguero
    Los ojitos de Mary
  • Identidad visual
    Daniela Fontaine
    Lizzette Jaramillo
  • Transcripción
    Jessica Zalapa

Este es el noveno episodio de la temporada 2: Resonanacias de sanación y resistencia.
Recomendamos escucharlo con audífonos para poder sumergirse en la experiencia sonora.En este episodio hablamos con Soraya Bayuelo, comunicadora y gestora cultural miembro fundadora del colectivo de comunicaciones Los Montes de Maria Línea 21. Soraya nos comparte su palabra de consejo y guianza en torno a la importancia de las comunicaciones y el resguardo de la memoria en contextos de guerra, el romper el silencio y el miedo por medio de la creatividad y la importancia de narrar la propia historia para sanar.


TRANSCRIPCIÓN

Soraya: Que exista el calor humano, pa’ que el campo santo sea menos usado.

 Y que se den un abrazo, el manso y el guapo como dos hermanos

Que no se hagan más disparos, que manchan con sangre la flor del tabaco

Que se alegren los muchachos y saquen las madres los pañuelos blancos 

La esperanza no se puede agotar, ni la dignidad se puede negociar.

Radio Savia, vivencias de cuidado y sanación del cuerpo territorio. 

Un espacio de escucha para resonar el buen vivir.

En esta temporada 2 estaremos escuchando relatos y prácticas desde las voces de mujeres defensoras territoriales sanadoras comunitarias y guardianas de conocimientos ancestrales.

Testimonios de resistencia, cuidado colectivo y esperanza que lideran aconsejan e inspiran un tejido social abundante y diverso. 

Yo soy Maytik Avirama, yo soy Daniela Fontaine y juntas les estaremos guiando en esta travesía. 

Daniela: En los montes de María, Colombia en medio de la guerra y del abandono del Estado, en el año 1994 un grupo de comunicadores y gestores culturales creó el Colectivo de comunicaciones Los Montes de María línea 21. Durante más de 27 años, el colectivo ha puesto al servicio de la paz en los territorios la creatividad, la colectividad y la convicción de que todas las voces merecen ser escuchadas. 

La comunicación popular nutre el compartir, lo común y la intención de informar y entrar en relación con el otro. ¿Qué pasa cuando la comunidad está amenazada por un contexto de guerra?  Abrir espacio a las vivencias de los territorios se vuelve una labor de resistencia, un acto de supervivencia  que requiere de valentía y de un profundo amor por la vida. 

Maytik: En este episodio hablamos con Soraya Bayuelo, comunicadora y gestora cultural miembro fundadora del colectivo de comunicaciones Los Montes de Maria Línea 21. Soraya nos comparte su palabra de consejo y guianza en torno a la importancia de las comunicaciones y el resguardo de la memoria en contextos de guerra, el romper el silencio y el miedo por medio de la creatividad y la importancia de narrar la propia historia para sanar. 

Soraya: Bueno, mi nombre es Soraya Bayuelo, yo soy nacida en Colombia, en el norte de Colombia, en una región que se llama Los Montes de María, Carmen de Bolívar. Ahí nací de una familia de ancestros campesinos y toda la vida quería ser periodista, desde que estaba muy pequeña, y bueno, la vida se fue dando con muchos avatares, dificultades, logros, alegrías, tristezas y logramos ser comunicadora social, periodista en la parte  de la carrera, no profesional.

El colectivo de comunicaciones Montes de María línea 21, como siempre lo hemos dicho, nace en una banca rota del parque principal del Carmen de Bolívar, cuando un grupo de jóvenes de la época nos dedicábamos a hacer radio en la emisora que teníamos acá regional-local. 

Y soñábamos con cambiar el mundo, soñábamos con que el Carmen de Bolívar tuviera mejores condiciones en educación, en salud, que tuviera por ejemplo un acueducto, agua potable. Apenas hace 5 años estamos teniendo agua potable y a veces es inconstante pero aparte de eso no tenemos alcantarillado, no hay un sistema educativo con calidad, ni en la infraestructura ni en lo que se está también haciendo. 

Entonces son zonas que son abandonadas por el Estado y que también de alguna manera han tenido una lucha perenne nuestros ancestros por la tierra, por la tenencia de la tierra y luego llegaron a ocupar los territorios los grupos armados, como las guerrillas ¿no? y luego los paramilitares y aquí, esto se convirtió en un territorio de disputa.

Maytik: El conflicto armado colombiano es complejo de resumir pues ha tenido muchas etapas.  Sus orígenes no son homogéneos en todo el territorio nacional: colombia es muchas colombias. Soraya, nos cuenta brevemente su vivencia en los montes de maría, una de las regiones más afectadas por el conflicto, donde la población civil quedó durante años en el medio de la guerra entre los tres principales actores armados: las guerrillas de origen campesino e ideología de izquierda, el Estado por medio del ejército y la policía nacional y los paramilitares una fuerza mercenaria pagada por ganaderos y terratenientes para defenderse de los ataques de las  guerrillas.  

Soraya: Esto se convirtió en un territorio de disputa, porque esta tierra es bendita, porque esta tierra está estratégicamente muy bien ubicada y como también esta tierra en los años 70 nuestros abuelos, nuestros ancestros la lucharon, a sangre y fuego, los asesinaron también, que los metieron en la cárcel, pero ellos recuperaron las tierras en esa lucha por el territorio, por la terrateniente para poder tener dónde sembrar, dónde estar las familias campesinas. Eso es lo que llamamos nosotros la resistencia, la resiliencia, desde lo que nos han dado como sello nuestros ancestros y eso era una asociación de usuarios campesinos que hizo más de 800 tomas de tierra y que lucharon. Esas mismas tierras hoy, pa’ que ustedes comprendan el contexto y porqué se da después el conflicto armado acá, son las mismas tierras que luego suceden los desplazamientos por las 105 masacres que se dan.

Y en ese sentido, ese despojo de la tierra arrasada, es donde vienen luego los empresarios y mucho a sembrar monocultivo y ven que en este territorio es una región de agroindustria cuando nosotros no tenemos agroindustria, nosotros somos de vocación agrícola campesina, con una economía sustentable y sostenible, desde el sembrado de los productos tradicionales, de la semilla sana, de todo lo que nuestros abuelos iban dando de generación en generación. Defender eso cuesta la vida a veces y luego puede que aquí no haya grandes minas para el extractivismo como está pasando en otras zonas de Colombia, y entonces acá esa tenencia de la tierra, para poder sembrar este tipo de monocultivos, como la teca, como la palma de aceite, como los maderables, nos viene a reemplazar de alguna manera nuestros cultivos tradicionales, hasta la dieta de los pueblos la cambia. 

En resumen, el conflicto armado en los Montes de María, como en Colombia, se da por la disputa de la tierra

Daniela: Romper el silencio

Maytik: vencer el miedo, exponerse, entregarse, cambiar las reglas del juego. 

Daniela: Para Abrirse espacio

Maytik: respirar, crear juntos, vida digna, resistir, recordar.

Soraya: Y como nos aislaron, quedamos abandonados totalmente del Estado, hubo días en que no se podía salir de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde, porque todo era aislado, nadie pasaba por aquí. No era posible ir a los territorios porque estaban minados, en el campo, minas de explosivos ¿no? antipersonas, porque no se podía ir porque estabas en medio de un conflicto armado, así de sencillo ya. 

Nos pusimos a pensar cómo nos íbamos a narrar nosotros, en adelante cómo íbamos a ser nosotros como comunicación comunitaria, alternativa, transformadora para el desarrollo, como tú quieras ponerle el apellido a esta comunicación que es para la vida, para transformar las vidas también, para cumplir los sueños, para lograr que a… se pueda expresar el pensamiento en libertad como un derecho muy humano, consecuentes con eso, dijimos: “¿qué hacemos?”

Maytik: El colectivo de comunicaciones acababa de empezar su labor de comunicación comunitaria cuando se agudizó el conflicto. En sus comienzos y con los mínimos elementos técnicos, lograron tener su canal de televisión comunitaria y producir más de 14 programas semanales en los cuales daban voz a los saberes, las manifestaciones culturales y los acontecimientos del pueblo. Sin embargo, el contexto de violencia les fue exigiendo cambiar la mirada, nutrirse de otras disciplinas y ocupar los medios de otras formas. 

Soraya: Un día que estallaron cuatro bombas, o sea cuatro artefactos explosivos en cuatro puntos diferentes de la población de Carmen de Bolívar, puesta por la guerrilla de las FARC, y la gente tuvo miedo de nuevo y nosotros decimos «¿y ahora qué hacemos? ¿cómo intentamos que la gente vuelva a la calle, al espacio público, a la noche?» Pues se nos ocurrió que íbamos a poner el cine y fue ahí cuando nace entonces el Cineclub itinerante La Rosa Púrpura del Cairo, que nace en el 2002 como una salida al conflicto, como una salida que la gente saca a la calle, se movilice, así sea muerta de miedo, como nosotros que ese día estábamos muertesitos de miedo, y nos vinimos a poner la película en medio del silencio más grande, de la oscuridad más grande, hasta que literalmente el parque, todo siempre estaba oscuro porque estaba rodeado de trincheras donde estaba la policía resguardándose de los actores del conflicto ilegales ¿no? Entonces nosotros prendimos la pantalla del cine ese día, se iluminó la noche, sin decir palabras de nuevo, rompimos el silencio.

Daniela: Al ver que podían ocupar el espacio y generar redes de confianza en pleno conflicto por medio del cine, el colectivo de comunicaciones Los Montes de María línea 21,empezó a caminar el territorio y proyectar películas en comunidades cercanas. Estos recorridos los llevaron a conocer otras realidades de la guerra, a recoger testimonios en círculos de palabra y guardar la memoria de lo que estaba sucediendo. 

Soraya: Nosotros nos fuimos muertos de miedo, pero también con mucho coraje a que escucháramos en unos pequeños grupos que yo le llamo la cama cuna de la memoria para poder narrar, para poder vivir. Entonces cuando descubrimos que, en pequeños círculos de la palabra, sean niños, jóvenes, mujeres, campesinos, víctimas todas del conflicto armado que es con quien trabajamos en los últimos tiempos, cuando esto arrancó en el territorio del conflicto, nosotros dijimos no… «vamos a apostarle a la paz, vamos apostarle a la salida negociada del conflicto», por eso apoyamos el proceso de paz en Colombia, por eso caminamos la palabra, por eso seguimos narrando y seguimos grabando y pintando y haciendo espacio para que la gente hable, para que la gente se escuche, para que la gente converse, para que la gente se reconcilie.

Porque una cosa es hacer en la Habana el proceso de paz y otra cosa es en los territorios. Cuando se rompe todo, hay que volver a pegar y la comunicación para nosotros ha sido una de las herramientas potentes para poder construir y tejer de nuevo la vida, la esperanza, para tejer la confianza, que es lo primero que se pierde en un conflicto armado ¿sí? 

Maytik: Hacer memoria en medio de un conflicto armado es una labor de dignidad no solamente para los sobrevivientes sino también para los ausentes. Para el colectivo de comunicaciones resguardar los testimonios de la guerra se convirtió en una parte central de su trabajo, al guardar la historia de los pueblos decidieron que estas tenían que ser escuchadas y vistas por los propios habitantes de los territorios. Es así, que se propusieron formar un museo itinerante que viajara a las comunidades, nutriendo un relato que no solo narra las atrocidades del conflicto sino que también enaltece las vidas perdidas y siembra historias de esperanza. Fue así que nació el Mochuelo, Soraya nos cuenta.

Soraya: El mochuelo es un pajarito muy típico de acá, que además es resistente, que le ayuda a la pájara a hacer el nido cuando ya vienen de regreso para hacer el nido a la cría y canta muy lindo, entonces ese mochuelo que canta y entre más viejito está, canta más bonito, entonces nosotros dijimos: «ese va a ser la metáfora, ese va a hacer el símbolo del museo”

Pero yo quiero decir que nosotros nunca nos pensamos hacer un museo, nosotros pensamos era hacer una plataforma y algo que pudiera narrar la memoria y la resistencia y la resiliencia de los Montes de María, pero no como un museo, sin embargo hoy, es un museo también, en sí mismo es una obra de arte que mide 18 metros de largo, 12 de ancho y 5 de alto y que pesa 35 toneladas y que tenemos que transportarlo en 4 camiones de pueblo en pueblo y ha hecho hoy 7 itinerancias. Osea, sí se puede. La gente misma es la que narra, la gente misma es la que ayuda a ese museo, la que la cuida, la que se apropia y la gente misma es la que hace también el festival. 

Daniela: Dicen que cuando una vivencia dolorosa se vuelve historia, está cicatrizando. Las cicatrices son memorias que quedan en el cuerpo como testigos de esas heridas que ya no sangran. Narrar ayuda a cosechar lo aprendido, a procesar, a limpiar, a juntar y a sanar las heridas no nombradas. 

Soraya:La memoria también es el acercamiento al esclarecimiento de la verdad, a la justicia, a la defensa del derecho, de los derechos especialmente de la vida y la memoria en clave de sanación, en clave de catarsis también ¿sí?.  En la medida en que tu narras estás haciendo el papel de volver a poner en lo público ahí mismo contigo misma lo que te pasó, pero no para quedarte allá sino para superarlo. 

Entonces ahí también nosotros cuando descubrimos eso, uno se alivia de esas heridas, no se sana del todo, pero poco a poco el tiempo también va en la medida en que uno va narrando y va sanando y hay días en que te puedes romper, ya sea que hayan pasado 10 años, 5 años como nos pasa con frecuencia a los sobrevivientes de estos conflictos. 

En un contexto donde hay tantas heridas, hay que sanar las heridas. Las heridas se van a sanar, pero las heridas van a dejar siempre una huella y una cicatriz. Donde tú te hayas hecho cualquier cicatriz queda de lo que la herida te ha causado. Eso se va a notar también en el espíritu, en el alma que está herida y los dolores hay que sanarlos y en la medida en que tú sanas, puedes dimensionar la vida pa’ echar pa’ lante, si uno se autorreconoce como sujeto político de derecho y no como víctima, «pobrecita víctima, que me pasó esto a mí, ¿por qué me pasaría?»… y te quedas ahí todo el tiempo, te agota y te mueres y te aniquila, pero pa’ echar pa’ delante se tiene que amarrar uno bien las sandalias como digo yo y el cinturón y agarrar, no porque seamos valientes, no, si no que la vida hay que tomarla también en peso porque la vida continúa y no es que no nos duela, al contrario, todos los días nos duelen nuestros seres que se fueron a la eternidad, no por forma natural, sino porque otra persona les quitó la vida que es peor ¿sí?

La sanación es tan importante en todos los campos, psicológico, social, comunitario, físico ¿sí? y se hace de manera individual y también colectiva, pero sí individualmente empezamos a sanar nosotros mismos, a concientizarnos, de que es importante superar el dolor y buscar de alguna manera la salida, se logra también contagiar al otro con ese pensamiento, con esas ganas de salir adelante.

Para hacer esa comunión nos vamos más allá incluso del cuerpo físico, de todos estos cuerpos que son las metáforas por donde transitamos todas las narraciones, toda la creación, todos los sufrimientos, toda la sanación también, entonces el cuerpo también sana y el cuerpo necesita un sobito, necesita también narrar a través del tejido, en silencio a veces, muchas mujeres hicieron toda la catarsis a través del tejido, sin tener psicólogos, sin tener estos espacios de la escucha atenta, de la hablada, el poder hacer ese tipo de artesanías y de oficios o de sembrar la tierra o también por qué no narrar la memoria a través de estos ejercicios donde el cuerpo también se pone en su máxima dimensión. 

Maytik: Abya yala es uno de los continentes más peligrosos para las personas que ejercen labores periodísticas o de comunicación alternativa.  Honrando su voz, su valentía, su  lucha y resistencia, Acuerpamos a los comunicadores populares, a los periodistas ciudadanos,  a las colectivas de comunicación por su labor invaluable de conectar, informar y acompañar la juntanza. 

Soraya: A todos los que nos escuchan, este quiero decirles que la vida siempre se abre paso y que lo más importante de todo es abrigarla, en todas las dimensiones y que además no perdamos la esperanza nunca, nunca, por más que nosotros tengamos situaciones difíciles en donde nos encontremos. Y finalmente decirles que todo… todo puede moverse y todo tiene que hacer una acción transformadora desde lo que nosotros sabemos hacer, en donde estemos también. Que eso nos une como seres humanos y nos une en este universo maravilloso que es nuestro… nuestros territorios propios, los cuerpos y que no vinimos de paso, que lo más importante es que nos encontremos en lo que cada uno sueña, que esos sueños se hacen realidad y se hacen paso a paso, se construyen también con otros y junto a otros. Entonces en la juntanza, en encontrarnos, en escucharnos sobre todo, vamos nosotros a seguir queriéndonos, porque yo estoy convencida que el amor es el que va a salvar el mundo, sino el amor en su dimensión absolutamente integral: el amor por el otro, por lo que hacemos, por nosotros mismos, cuidándonos y cuidando a otros.

Daniela: Este episodio fue editado y producido por Maytik Avirama y por mi Daniela Fontaine. La producción sonora y la composición son de Carlos Castañeda y el diseño sonoro de Maytik Avirama y Carlos Castañeda. Gracias especiales por la música al grupo tradicional bullerenguero Los ojitos de Mary. La transcripción es de Jessica Zalapa. Daniela Fontaine y Lizzette Jaramillo en la identidad visual. Gracias por escuchar y por resonar, mucha sanación, mucho caminar la tierra, mucho apañe y hasta muy pronto.

Esta temporada cuenta con el apoyo de Doc Society Foundation.




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