
- Producción: Daniela Fontaine, Frida Chiu, Maytik Avirama y Luz Estrello
- Diseño sonoro: Carlos Castañeda y Maytik Avirama
- Producción musical: Carlos Castañeda
- Agradecimiento especial: The World Field Recording, por algunas de las grabaciones sonoras
- Portada: Daniela Fontaine y Sebastián Giraldo
- Asesoría vocal: Gabriela Guraieb
- Producción ejecutiva: Luz Estrello
- Substack e investigación: Frida Chiu
- Comunicación y redes sociales: Mariana Beltrán
Este es el octavo episodio de la tercera temporada.
En este episodio nos volcamos al diálogo entre una abuela y sus nietos. Escuchamos la resistencia de los jóvenes, la sabiduría sanadora de los mayores y el encuentro entre generaciones que va tejiendo la memoria de los pueblos y su territorio en el Lago de Atitlán en Iximulew (Guatemala).
Le pedimos consejo a Maggie Garcia Coz, mujer maya Kaqchiquel, comunicadora comunitaria e integrante del movimiento de jóvenes mayas Ajpu. Maggie nos compartió sobre su relación con la abuela lago, su lucha por cuidarla y también sus reflexiones y esperanzas.
Recomendamos usar audífonos para sumergirse en la experiencia sonora.
Transcripción
Maytik: Escuchar es un acto de memoria activa: pasar por el corazón lo que ha sido y atender lo que emerge. ¿Recuerdan cuándo fue la última vez que se sentaron a escuchar historias de sus abuelos? En este episodio nos volcamos al diálogo entre una abuela y sus nietos. Escuchamos la resistencia de los jóvenes, la sabiduría sanadora de los mayores y el encuentro entre generaciones que va tejiendo la memoria de los pueblos y su territorio en el Lago de Atitlán en Iximulew (Guatemala).
Cortina
Daniela: El lago de Atitlán es de origen volcánico y se formó hace más de 84,000 años por una erupción masiva de la que emergieron tres volcanes y una enorme caldera que con el tiempo fue llenándose de agua hasta formar el lago que conocemos hoy. En junio del 2025 visitamos Santa Cruz de la Laguna y San Lucas Tolimán, dos municipios al borde del lago que son habitados en su mayoría por población maya Kaqchiquel. Ahí, conocimos a la Abuela Lago y a Maggie Garcia Coz, mujer maya Kaqchiquel, comunicadora comunitaria e integrante del movimiento de jóvenes mayas Ajpu. Maggie nos compartió sobre su relación con la abuela lago, su lucha por cuidarla y también sus reflexiones y esperanzas.
Maggie: Mi nombre es Emmely Maggien , de acá de San Lucas Tolimán. Eh, tenemos enfrente a la hermosísima Abuela Lago, el lago de Atitlán, eh, en el territorio de Sololá, Guatemala. Y pues, San Lucas Tolimán es un municipio pequeño, que hace mucho tiempo, pues se fundó acá de alguna u otra forma buscando un lugar donde vivir. Los antiguos, eh, ancestras y ancestros, pues caminaron mucho tiempo para poder llegar acá y se encontraron con el lago. Entonces dijeron, “bueno, aquí nos vamos a quedar”. Y se establecieron acá. Pero antes de eso, pues eh, pidieron el permiso tanto a la abuela lago, a la madre naturaleza, como también pidieron el permiso a los actuales que vivían aquí, que son el reino Tz’utujil, que son las personas principalmente que están a la par del pueblo de San Lucas Tolimán que es Santiago Atitlán.
Siempre hemos sido personas que van de un lado a otro, igualmente que la energía no se mantiene en un solo espacio, sino que camina, va, se detiene. Y cuando estamos conectados con los elementos, en este caso, con la madre tierra, el agua y con todos los elementos que existen, pues entonces nosotros encontramos donde vivir, donde estar bien, donde ser felices. Y pues, San Lucas Tolimán para mí es un espacio que nos permite el poder conectar con la tierra, con el lago que es muy sagrado para nosotros, también con el aire, que ahorita le estamos escuchando. Los hermanos volcanes que están ahí presentes siempre para cuidarnos, resguardarnos.
Daniela: Cierren los ojos un momento, ¿qué imágenes y sonidos vienen a su mente cuando escuchan la palabra familia? ¿Aparecen ríos, volcanes, montañas, pájaros, desiertos? ¿Podemos traer algún territorio que se integre a nuestra noción de familia?
Maggie: ¿Y por qué le llamamos abuela? Y aquí viene una conexión muy fuerte: por qué le llamamos abuela. En nuestro idioma Kaqchikel, en Quiché y en Tz’utujil, casi en algún momento llegan a parecerse, o tienen algunas palabras similares. Y en estos, en el idioma maya de estos tres pueblos, nosotros decimos a la abuela atit. Al abuelo le decimos mam, o amá. Algo muy interesante aquí, es que cuando nosotros defendemos el lago Atitlán, nosotros lo llamamos por atit-lán porque es la abuela lago, abuela atit. Y algo muy triste, y lo decía, esto que le estoy contando, lo dijo una abuela de más de noventa años, y se lo dijo un tata, y él nos lo contó a nosotros. Dijo: “está bien que ustedes estén haciendo este trabajo por la abuela lago, ¿por qué? Porque ya el abuelo se enfermó. Entonces no dejen morir a la abuela lago. Y cuando nosotros hacemos la asimilación, el ama, sí, ama que es abuelo, ya está enfermo, que es el lago de Amatitlán y la atit, que es el lago Atitlán todavía está bien. Entonces, la conexión que nosotros tenemos es grande y principalmente el tema de cómo nos sana, cómo nos cuida. Imagínate ese nivel de conexión que tienen no es por las palabras, es por todo lo que significa para nosotros.
Maytik: El agua dulce sostiene la vida, sin embargo sólo es el 2.5% del agua del planeta y se encuentra en glaciares, vapor, ríos, manantiales, lagos y aguas subterráneas. Los lagos son lugares de encuentro, conectan la superficie con las aguas profundas, la atmósfera con el subsuelo, la lluvia con los manantiales. El agua que los habita está siempre en movimiento, ninguna gota permanece por siempre y sin embargo su existencia depende de que el agua que entra sea mayor a la que se marcha.
Daniela: Nuestro cuerpo, al igual que el de un lago, es un cuerpo de agua enraizado y en constante relación con la tierra. Quizás el agua que hoy corre por nuestras venas, estuvo antes en una nube o manantial y después de habitarnos siga su recorrido hasta llegar al mar. Reunirnos con el lago es un encuentro de aguas. ¿Qué se desequilibra cuando ya no lo podemos visitar?
Maggie: Hay una conexión muy fuerte con el agua, a veces lloramos, es agua, tiene que salir en algún momento. Y luego tenemos que hidratarnos. Esa conexión está, fluye, no se detiene en algún momento.
Nuestras abuelas antes iban a lavar al lago. Principalmente había un tema de que no había un lugar específico dónde lavar en la casa, no hay chorro, no llega el agua y todo. Entonces ellas tenían que bajar, pero lo hacían de una manera armónica. ¡Inclusive el jabón que utilizaba era una planta! No se contaminaba el agua. Entonces había esa conexión de ahí encontrarse con las demás señoras, hablar, el platicar, hacer terapia, eso es hacer terapia.
(Paisaje sonoro)
El tema de género y los roles en la familia ha sido muy poco el cambio que ha habido, pero hay cambios, lo puedo decir con fe, pero estos roles son los que impiden que haya una recreación libre para nosotros. Entonces, por eso mismo también es que se acumulan tantos procesos dentro que ya no podemos curar, o luego nos deprime o hay otras otras situaciones dentro. Pero los que tienen más libertad o los que han tenido más libertad han sido los hombres varones porque en algún punto, pues, hoy sin ir tan lejos, juega fútbol la selección y bueno, no soy fanática al fútbol, pero hoy juega a la selección de Guatemala contra Estados Unidos y medio mundo ya está allá esperando a qué horas van a conectar la pinche pantalla para ver el partido que está bien, es recreación…
(Paisaje sonoro)
Pero, ¿cuántas mujeres van a estar ahí? Muchas de las mujeres van a estar preparando la cena viendo esto, viendo lo otro, viendo que mañana los hijos tengan todo lo que necesitan para ir a clase… no hay un equilibrio, en ese sentido. Pero en la cosmovisión maya, hablamos de equilibrio. No hablamos de igualdad, de equidad, que no es porque estén mal en las palabras, sino que nosotros hablamos de equilibrio. Sí, debe de ser así siempre. Entonces, estos roles son los que han impedido que muchas veces haya más acercamiento hacia nosotras, hacer lo que nos gusta. Yo conozco a muchas mujeres que nadan, mi hermano, mi hermana, saben nadar muy bien, pero como ahora es madre, tiene a su hijo y todo ya ni baja al lago Sólo a veces baja y todo, se va a ir a sentar un rato, y luego, pues ya hay cosas qué hacer, las responsabilidades y todo. Desde la cosmovisión maya, desde esa visión de vida que se tiene en la cultura, pues todo funciona con un equilibrio y armonía. Entonces, todos los elementos, y nosotros como elemento también, deberíamos estar acuerpados para con todos y poder funcionar armónicamente. Y lamentablemente, por todo esto que pasa en el mundo y en el propio entorno, pues muchas veces nos desequilibramos.
Maytik: El cuerpo tiende al equilibrio y a la autosanación, la abuela lago también busca un balance interno para mantener la vida que la habita y la potabilidad de sus aguas, pero los cambios de temperatura, los agroquímicos y las actividades industriales han roto ese equilibrio, abriendo paso a la proliferación de algas y cianobacterias.
Daniela: Las cianobacterias son organismos milenarios, presentes desde siempre en los cuerpos de agua, fundamentales en la presencia de oxígeno en la Tierra. Sin embargo, cuando el exceso de nitrógeno y fósforo inunda el lago, se dispara su sobrepoblación, y lo que ayudaba a equilibrar, se convierte en señal de que algo, en la raíz, está enfermo.
Maggie: También el mismo sistema que nos vendió los abonos, que nos vendió el jabón, que nos vendieron los químicos y todo, son los mismos que después dicen “ah, las que están lavando ropa son las que contaminan”. Cómo comparan diez, ocho señoras que bajan una vez a lavar, ¿cómo comparan esto con esta empresa? Mega empresa que está constantemente las 24 horas sacando agua sucia hacia el lago. Hace un tiempo también había un reglamento en el cual estaban poniendo multas a todas las personas que tenían que ver, de alguna u otra forma, con crear contaminantes que vayan a parar, probablemente al lago, entre ellas las señoras lavanderas. Las multas iban de mil quetzales en adelante, a las tortilleras, las que tenían sus puestos de tortilla, eh, les estaban pidiendo licencias de impacto ambiental. Y nosotros, así: ¿qué chingados es eso? Entonces era absurdo, cómo una tortillera, cómo un comedor pequeño de una señora que apenas si gana algo en el día, le estaban pidiendo una licencia de impacto ambiental, cuando no le piden a los grandes hoteles, a los restaurantes, a la gente que tiene sus sus casas ahí enormes, o a los ingenios de café, porque hay ingenios de café que son de empresarios. Entonces, ¿cómo pueden echarnos a nosotros la culpa, a los pueblos originarios, de que nosotros estamos contaminando a nuestra propia madre, a nuestra propia abuela? Pero sí quieren hacer una mega planta de tratamiento, deforestando más de 30 hectáreas de bosque. Bosque que todavía es nativo para poder poner ahí la planta de tratamiento, ¿y qué hacer con toda esa agua? Meterla a la planta de tratamiento, separar los sólidos de líquido y con los sólidos con un buen tratamiento, hacer abono orgánico que va a funcionar para las plantaciones de café. ¿Y qué hacer con el resto de agua? Poder utilizarlo o llevarlo a 5 hidroeléctricas que ahí mismo se van a construir y de estas 5 hidroeléctricas la electricidad, ¿para quién va a ser? Para las mismas fincas de café. ¿Y el resto de agua, para quién? Y ahí es en donde vamos más abajo y nos damos cuenta de que quieren distribuir el resto de agua que sobre para riego de monocultivo.
Daniela: El Anillo Colector de Aguas Residuales es un megaproyecto que propone la construcción de una tubería de dos metros de diámetro y 52 kilómetros de longitud alrededor del Lago de Atitlán. Desde su planteamiento, los proyectos asociados al megacolector como son: el aprovechamiento del agua tratada para hidroeléctricas y sistemas de riego destinados a monocultivos privados, han despertado dudas y preocupaciones entre las comunidades que habitan la cuenca. Y aunque desde hace un tiempo el mega colector ha sido presentado como la única salida posible para salvar al lago, las comunidades cuestionan la imposición de proyectos que favorecen intereses particulares mientras las causas profundas de contaminación (como el impacto de fertilizantes, plaguicidas y desechos que llegan a través de ríos) siguen fluyendo hacia el lago sin ser atendidas.
Maggie: Y ahí es en donde el movimiento se conecta con otras personas que están a favor del lago y que son personas académicas que saben de lo que hablan. Porque lamentablemente a los pueblos indígenas siempre nos dicen: “es que ustedes no han estudiado, no saben nada”. Entonces, bueno, nos vamos a respaldar. Ahí es en donde vemos que, cuando se hace la investigación que dicen que van a limpiar más del 80% del lago, eh, con este megaproyecto es mentira, porque sólo el 14% se logra meter en este tubo y poder limpiarlo. Entonces, hay una gran falsedad en todo ese proceso. El mega proyecto entonces no viene a rescatar el agua del lago, más bien viene a ser un proyecto pensado para la industria extractiva que siempre ha estado. Entonces no podemos confiar en eso. Y allí es en donde el movimiento de jóvenes empieza a hacer una mega campaña de comunicación. Nos metimos dónde sea para hablar sobre el mega colector, hicimos volantes, hicimos playeras, hicimos spots… Ay, Dios, ¿qué no hicimos? Hicimos calcomanías, las pegamos donde quiera, les informamos a la gente. Entonces el tema pasó de ser un tema chiquito que todos desconocían, a hablarlo casi todo el tiempo hasta en certámenes que hicieron de esto de belleza de no sé qué, hablaban, una de las preguntas era: ¿Está de acuerdo con el mega colector? Y todas las señoritas respondían “no, porque no viene a salvar el lago”. Entonces imagínese el impacto que tuvo esto. Y gracias a todo ese apoyo nosotros pudimos juntarnos con más personas, más organizaciones. Y ahí pasó. Pasó que nos llaman en algún momento las autoridades ancestrales. Un movimiento de jóvenes que estaba sentado en una acera, hablando de temas de cómo poder posicionarse… al fin, después de años, llega a sentarse con las autoridades ancestrales.
Maytik: Maggie nos cuenta que gracias a que el movimiento de jóvenes logró coordinar a distintas organizaciones alrededor del lago y hacer una gran campaña de comunicación en contra del mega colector, las autoridades ancestrales reconocieron su labor y les invitaron a formar parte del Consejo de Autoridades Ancestrales del departamento de Sololá. Esto no es común dado que para llegar a ser autoridad ancestral es necesario tener un recorrido más largo de vida, sin embargo este reconocimiento abrió la posibilidad de que la juventud se vinculara a espacios de toma de decisión y al traspaso de conocimiento intergeneracional.
Daniela: En agosto de 2025 el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) anunció que el 95 por ciento de la industria hotelera alrededor del lago incumplen las normativas ambientales vigentes. En junio de 2026, Maggie nos cuenta que las autoridades indígenas han buscado que se respete el convenio 169 de la OIT que establece que las comunidades deben ser consultadas y previamente informadas ante cualquier acción legislativa o proyecto que afecte sus comunidades. De momento, el megaproyecto está detenido, pero las instituciones privadas lo siguen promoviendo como la única solución a la contaminación del lago de Atitlán.
Maggie: Cuando te sentís triste, vas al lago, a ver si no se te quita la tristeza estando ahí frente a ella. Y siempre está esa necesidad de cuerpo energético y todo de conectarte a donde vayas. Vas a un río, vas al mar, sí o no. Estás aquí y llegas y lo primero que querés hacer es conectarte, tocarla, sentirla, sea con las manos o con los pies. Esa conexión está y siempre va a estar. Entonces no es válido que digan los ricos, porque una vez lo dijo una representante de las empresas privadas: “si sólo es agua, se tiran y ya”… ay, todos en ese momento la queríamos agarrar de los pelos. No, no es solo agua, es un elemento. La necesitamos. Ella nos da equilibrio y nos mantiene vivos hasta hoy en día. Gracias a la abuela lago es que los pueblos todavía están resistiendo aquí. Y por eso no, no la vamos a dejar, no vamos a dejar que nadie entre y le venga a hacer estragos o lo que sea.
Maytik: Es en lo profundo de los lagos donde habita la memoria, son los sedimentos de arcilla, arena, polen, plantas y cenizas que dan cuenta de los incendios, sequías y seres que han habitado su cuenca. Sabemos que vamos andando un camino que empezó antes de nosotros y que seguirá mucho después.
Daniela: Nos preguntamos si los problemas actuales requieren que nos escuchemos entre jóvenes y mayores y nos reconozcamos sostenidos mutuamente.
Maytik: ¿Qué gestos y acciones abren espacio para conectar con la memoria y la raíz y con las ramas y sus frutos?
Maggie: Yo creo que mediante va avanzando la vida y mientras nos dejemos influenciar por otros espacios, por otra gente, por otras miradas y otras ideas, y no cargamos la propia nuestras raíces, pues olvidamos y eso está pasando mayormente con la juventud más ahora que es un bombardeo de información y de toda esta informático que está pasando. Pero es que desde los pueblos, muchas veces queríamos llegar a ciertos espacios de posición alta o jerárquicamente, digamos, porque ya estando ahí, “vamos a poder hacer algo”. Y mientras íbamos en camino, nos movían la silla. Y pues caíamos nuevamente a donde empezamos. Es en nuestras raíces que debemos estar para poder mover a los que están allá arriba. Nosotros pretendiendo llegar aquí para cambiar todo esto, cuando debemos enraizarnos más fuertes y desde aquí poder fortalecer los procesos.
Daniela: Le pedimos a Maggie que nos compartiera un mensaje final para comunidades que guardianan las aguas en otras latitudes.
Maggie: Entonces, compañeras, en cualquier momento, en cualquier espacio en el que estén, hay que defender los derechos. Y si de verdad lo hacemos, nos nace, tenemos convicción, eso no nos va a detener pero ni porque haya mil obstáculos. Mientras haya convicción en nosotras las mujeres podemos hacer de todo. Nosotras tenemos todas las herramientas, tenemos todo el intelecto, de que las que están en primer campo de batalla, la primera línea, somos las mujeres. Y lo he visto, he estado ahí cuando he visto a las abuelas ir con sus varas frente a todos. Entonces, si queremos llorar, chillemos, pero sigamos. Y yo sé que muchas compañeras han de estar sufriendo en algún momento de preguntarse, como me pasó a mí: “¿Será que estoy haciéndolo bien? ¿Pero por qué estoy haciendo esto? Mejor debería de hacer lo que me dicen, mejor me quedo en mi casa”, porque te pasa por la mente después de tantas críticas, de todo. Pero no compañeras. Merecemos un descanso, sí, pero hay que seguir. Y yo sé que vamos a seguir. Algo que sí les pediría a todas las compañeras que estén involucradas o no en procesos como estos, es que encuentren su equilibrio. Porque he visto que últimamente, como niñas que fuimos, hemos sido muy dañadas y cargamos muchas heridas y muchas cicatrices. Entonces, desde lo más profundo de mi corazón, de mi sentir, de mi energía, que puedo transmitirles con mi voz, o con mis palabras, les diría que espero que sanemos un poquito más cada día, porque lo merecemos. Merecemos ser felices.
Maytik: Intencionamos la cura de la Abuela Lago y de quienes la guardianan, que sus aguas sean libres de todas las opresiones en las múltiples espirales del tiempo. Deseamos que los procesos que regeneran la vida sean imaginados con las personas que la cuidan, que los encuentros entre jóvenes y mayores sigan sucediendo. Es tiempo de los pueblos, de organizarnos, acercarnos y escucharnos para romper los cercos. Honramos a quienes llevan siglos habitando ese territorio e invocamos que quienes visiten a la abuela lago lo hagan como cuando visitan a un familiar, acercándose con amor y cuidado, preguntando cómo está y procurando su bienestar.
Daniela: Agradecemos a Maggie por esta entrevista y por su respuesta a todas nuestras consultas posteriores. Agradecemos a Valentina Vargas Ricca por recibirnos en su casa y por permitirnos compartir con su familia. A Mapa por sus recomendaciones y consejos. Este episodio fue producido por Daniela Fontaine, Frida Chiu, Maytik Avirama y Luz Estrello. El diseño sonoro es de Carlos Castañeda y Maytik Avirama. La producción musical es de Carlos Castañeda y un agradecimiento especial a The world Field recording por algunas de las grabaciones musicales. La portada fue realizada por Daniela Fontaine, con asesoría gráfica de Sebastián Giraldo. En esta temporada contamos con la asesoría vocal de Gabriela Guraieb. Luz Estrello es la productora, Frida Chiu en el substack y la investigación. Mariana Beltran en comunicaciones y redes sociales. Gracias a todix por escuchar y hasta muy pronto.
